Una muestra de las malas condiciones de vida en la Bolivia socialista. Con sus trabajadores obligados a emigrar al exterior buscando empleo

<<Tras seis allanamientos, la Policía pudo liberar a menores de entre 5 y 8 años, adolescentes y personas mayores, que fueron traídos engañados desde Bolivia para ser explotados laboralmente.

El reporte indica que “con falsas promesas” familias enteras llegaron al país para trabajar en el campo, pero fueron reducidos a la servidumbre: “Vivían en chozas y galpones, sin los mínimos servicios y con 12 o 14 horas de trabajo, incluso los nenes”, detalla el parte oficial.>> (El Deber: “Hallan niños bolivianos explotados en la Argentina”)

Y no debiera ser así… Ni tiene que ser así. Porque Bolivia tiene un gran potencial para incrementar su actividad económica generando abundante empleo formal y bien pagado.

Tenemos un enorme territorio con vastas regiones deshabitadas, recursos naturales abundantes (renovables y no renovables) junto a una población ansiosa de trabajar y habituada al esfuerzo productivo, gente que trabaja por un mísero salario, o ingreso, hasta 12 horas por día habitualmente.

Entonces, ¿Por qué no hay empleo en Bolivia?

Pues, porque no se invierte lo suficiente en la actividad productiva, en la creación de nuevas empresas y la ampliación de actividades de las existentes.

Ocurre que los emprendedores del país no tienen ni los capitales ni la tecnología suficiente, ni existen las condiciones de seguridad jurídica y libre mercado que podrían alentar sus esfuerzos. Mientras el Estado, bajo gobiernos de afán socialista, invierten mal, en empresas poco sostenibles, en inversiones definidas por afanes políticos o los motivos de la corrupción.

El gobierno socialista ha incrementado la tasa de inversión en los últimos 12 años. Cierto. Pero lo ha hecho en empresas mal concebidas, que víctimas de la corrupción terminan por lo común en crisis, quebradas o sostenidas por la subvención del Estado. Tales como la Empresa de Construcciones del Ejército (ECE), Enatex, Papelbol, Enabol, Ecobol, Enfe, Empresa Minera Huanuni… etc. Inversiones que ni han logrado la prometida industrialización ni el empleo esperado.

Un problema típico de la economía en manos del estado. Lo que explica que las decenas de miles de millones de Dólares que se han invertido por decisión del gobierno del MAS no hayan generado el ansiado desarrollo económico ni el empleo requerido por la creciente población.

De ahí que la sostenida migración de los bolivianos hacia el exterior, en procura de hallar el empleo y la dignidad que en su país no encuentran, no haya menguado. Gente desesperada por la falta de oportunidades que en procura de resolver sus carencias huye del país muchas veces sin documentos para verse orillada a sufrir abusos y situaciones trágicas, como el sufrir esclavitud en los países vecinos. Tal como se advierte de recurrentes noticias que llegan del Brasil, Argentina, Chile… dando cuenta de la liberación de trabajadores bolivianos sometidos a esclavitud y servidumbre en pleno siglo XXI.

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Injusta como absurda realidad

La que vivimos los bolivianos emigrando al exterior buscando vida, cuando podríamos trabajar dentro mismo de nuestro país al lado de nuestras familias con sueldos dignos (como los que ganan los trabajadores de los países desarrollados) a sola condición de atraer inversionistas extranjeros al país.

Pero, ocurre que desde la Revolución del 52, bajo el signo de la ideología socialista, venimos repudiando todo lo que suene a inversión extranjera, empresa privada, transnacional, economía de mercado… Cosa que hacemos militantemente y con empeño, desde el gobierno como desde la opinión pública y la academia. De donde resulta que seamos el país que en la región tiene menos inversión privada extranjera. Lo que concuerda con el atraso y la pobreza de nuestra economía.

Entonces, ¿por qué no poner el remedio? ¿Por qué no acoger la inversión de las transnacionales en el país? Tal como lo ha hecho la China bajo dirección de Partido Comunista. Así, como ellos, podríamos también industrializar el país, generar empleo abundante y hasta enriquecer al país además de fortalecer el Estado. Hablamos de una propuesta integrada al Programa Social Libertario, capaz de proveer empleo digno haciendo innecesaria la migración hacia otros países. Según informes, los bolivianos viviendo en el exterior, víctimas de segregación y negación de sus derechos, sumarían más del 30% de la población del país. Y, no es justo.

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