Socialismo = “Propiedad de todos, propiedad de nadie. Responsabilidad de todos, responsabilidad de nadie”

Walter Reynaga Vásquez…

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¿Dónde se tiene socialismo? Ahí donde el poder político ha sometido y rige la economía. Ahí donde  la propiedad es de todos así como la responsabilidad. Ahí, donde en consecuencia, la corrupción prospera como virus en su caldo de cultivo.

Precisamente porque la responsabilidad está diluida, entre todos los burócratas (que son los que toman decisiones de conducción de la economía). Y, porque esta burocracia bien puede ocultar sus desaciertos, errores y delitos amparándose en el poder político, que ejerce en condición dictatorial, con la oposición y la disidencia amordazadas.

Esto explica la prosperidad de la corrupción en el socialismo. Cosa que se da en la medida en que la economía está sometida al estado y rige la dictadura. Lo que puede ir desde las formas socialdemócratas (socialismo tibio) hasta las formas marxistas (como en la URSS, Cuba o Corea del Norte), pasando por el nazifascismo de Hitler, Mussolini…

Qué tenemos en Venezuela, país sumido en la miseria, del que los izquierdistas del planeta quieren sacar, o despintar, su condición socialista:

Lo que ocurrió en Venezuela, y que parece que Naím y Toro ignoran, es que durante décadas se llevó a cabo un proceso sistemático y progresivo de estatizaciones, de expropiaciones, de incentivos perversos que fueron acabando con el sector privado. Cuando la bonanza petrolera se terminó, cuando ya los «petrodólares» no alcanzaron para seguir manteniendo esa opulencia ficticia en la que vivieron por años. La débil economía privada que había sobrevivido fue exprimida hasta el final y por supuesto no dio abasto.

¿Será que hay que recordarle a Naím los controles de precios que solo empeoran la escasez? No recuerdan los escritores de la columna en cuestión cómo el chavismo metía presos a los empresarios, expropiaba empresas, controlaba las divisas y ponía incluso horarios para que la gente fuera a mercar según el número de su cédula. ¡Es que el grado de estatismo llegó a ser tan brutal en Venezuela que a los panaderos les ordenaban en qué debían usar la masa! (Vallejo, Vanesa: “A Moisés Naím: lo de Venezuela sí es socialismo”, 28-02-20).

Y así es: estatizaciones, expropiaciones y creación de empresas nuevas estatales configuran un cuadro de propiedad de los medios de producción en manos del estado (en manos de todos). A lo que se agrega: controles de precios, control de divisas y tipo de cambio, persecución de empresarios, condiciones del mercadeo… que terminan de configurar un sistema económico manejado por el gobierno a propósito de sus motivos políticos. Y esto, precisamente, es socialismo. Incluso bajo enfoque marxista: medios de producción colectivizados y actividad productiva organizada y orientada por el gobierno. Esto no es otra cosa que “modo de producción” socialista.

De ahí  que quienes pretenden hacer creer a la opinión pública, que lo de Venezuela no es socialismo, lo hacen violentando conceptos, incluso los marxistas. Intentando hacer ver que el socialismo ha sido víctima de sus malos líderes, como Maduro. Cuando en realidad, éstos, han sido víctimas del sistema socialista y su irracionalidad fundamental. Que termina degradando no sólo la economía sino hasta la moral de sus conductores en el poder. Y hasta la moral del pueblo llano.

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