Sobre “Diálogo en Panamericana”, escenario dedicado a izquierdistas y nacionalistas en exclusividad

Por Walter Reynaga Vásquez

Lo que deja el debate, para regocijo de los masistas y sus pretensiones dictatoriales, limitado a asunto excluyente entre socialistas. ¿Por qué Panamericana aparta sus micrófonos de la verdadera oposición?

En la última versión de este afamado programa (05-01-18) uno de sus habituales invitados, el señor  Franklin Pareja, decía que el régimen del MAS no es, para nada, socialista. Porque la política popular –decía– no puede ser confundida con la política populista, dando a entender que lo popular sería lo propio del socialismo. Agregaba el politólogo, que los primeros años del gobierno del MAS sí fueron populares (léase socialistas), como ya no lo estaría siendo ahora.

A este buen señor, que orienta la opinión pública, bien le vendría estudiar un poco de economía. Pero no en los textos de Marx y seguidores (que le son habituales) o en los textos de Keynes y sus discípulos, que de economía tienen poco y mal enfocado. Sino, en autores mejor orientados, como los de la “escuela austriaca”, que constituye el escenario más prometedor de construcción de la economía como ciencia. Así podría aclarar conceptos más allá de sus acepciones populistas.

Y para no dejar la cosa en mera recomendación, ahí van algunas aclaraciones.

Existen dos formas básicas modernas de ordenar la actividad económica de la sociedad: 1) el mecanismo llamado mercado; y, 2) el gobierno en papel de gerente de la economía. De la primacía del mercado tenemos capitalismo, y de la primacía del gobierno sobre la economía tenemos socialismo. No se conoce caso alguno  de economía regida sólo por el mercado, o sólo por el gobierno. Ni siquiera la URSS pudo eliminar el mercado a pesar de todos sus afanes, pues este sobrevivió aun en la clandestinidad, supliendo las deficiencias de la economía centralmente planificada. Mientras los países más relevantes del sistema capitalista muestran no más que economías mixtas, con más menos de esto o de lo otro.

Sin embargo, la mayor o menor presencia y hegemonía del mercado o el estado define la naturaleza del régimen. La línea definida por los Marx Engels en el Manifiesto del Partido Comunista (1848) da criterios para abordar la diferenciación de lo que es política económica capitalista o socialista. A la luz de estos criterios es fácil ver que el régimen de Evo Morales es socialista, sin lugar a dudas. Nos referimos a cosas como el hecho de que la cuantía del Presupuesto General del Estado corresponde a más del 80% del Producto Interno Bruto. A que por vía de nacionalización y creación se ha multiplicado el número de empresas estatales. Que el gobierno interviene la economía determinando precios, desde aquellos referidos a los combustibles hasta bienes y servicios de consumo masivo como el pan y las tarifas del transporte público, amén de intervenir las tasas financieras y determinar salarios y aguinaldos, etc. Hoy, en Bolivia todo gira en torno a la política, incluida la supervivencia de los medios masivos de comunicación pendientes de atrapar algo del abultado presupuesto de comunicación del gobierno. Esto y no otra cosa es socialismo en términos estructurales: el sometimiento de la economía al poder político. Condiciones fundamentales que el régimen acompaña con sus afanes por instalar la dictadura pasando por encima de la ley y la moral, al más puro estilo de los regímenes socialistas paradigmáticos.

Y aprovechamos el tema para invitarñes a escuchar a Huerta de Soto en una de sus orientadoras conferencias:

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