¿Qué hacer…ante el cinismo del MAS, que se juega la vida el 2019 en procura de reeditar su dominio contra la voluntad del pueblo, la ley y la moral?

Por Walter Reynaga Vázquez—//

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El escenario

La oposición al régimen del MAS está obligada a jugar en el escenario que diseña y cronograma el partido gobernante arbitrariamente en función de sus intereses por mantenerse en el poder a cualquier costo. El dominio dictatorial de Evo Morales sobre el país le permite un gran margen de maniobra a diferencia de una oposición partidaria arrinconada. Más aún, teniendo en sus manos los recursos financieros y materiales del Estado, además de centenares de miles de empleados públicos que voluntaria o involuntariamente serán movilizados en la campaña electoral… Súmese a todo esto el peso de la gigante red de medios masivos de comunicación estatales y paraestatales a sus órdenes.

Es que Evo Morales, se ha hecho dueño del Estado y cuenta con la tecnología de dominio cristalizado por el totalitarismo socialista… Se diría que tiene todo a su favor… salvo la voluntad del pueblo.

A diferencia de los episodios electorales anteriores, el 2019 ha de encontrar al gobierno socialista en un escenario muy distinto y poco propicio para sus pretensiones. Las encuestas informan que a septiembre 2018 el arrastre electoral de Evo Morales no llega al 30% del electorado. Lo que hace prever que para octubre del 2019 no rebasará el 20%. No por obra de la oposición como por su endemoniado afán de humillar al pueblo despreciando su voluntad expresada en el Referendum del 21 de febrero del 2016. Una caída de imagen y confianza a la que contribuye el creciente mar de  denuncias de corrupción y narcotráfico en su gobierno, sumados al visible deterioro de la situación económica del país afligiendo a las masas. Y es que el modelo populista de economía está llegando a su típica fase de estancamiento e involución.

En este próximo escenario cuenta también el ambiente internacional de creciente repudio a los regímenes del “socialismo del siglo XXI”, expuesto a la opinión pública en la vitrina de  la “crisis humanitaria” que padece el pueblo venezolano ante el cinismo de sus mandatarios. Condición que podría pesar definitivamente en contra del MAS si acaso las fuerzas democráticas logran finalmente sacar a Maduro del poder, exponiendo ante la justicia y la opinión pública sus fechorías y crímenes, involucrando a sus pares cubanos, nicaraguenses, ecuatorianos, argentinos, brasileños y bolivianos.

Para los Morales Linera, las esperanzas por reverdecer sus laureles están volcadas en el hipotético fallo favorable del Tribunal de La Haya sobre la cuestión marítima. Resultado que sin embargo, aun siendo positivo, se desinflará rápidamente ante la lejanía de la solución que tiene que pasar por un largo proceso de negociaciones con Chile. Y más aún, al  constatar la población que Evo Morales es el menos llamado a representar al país ante las negociaciones con el gobierno de Chile por su poco tacto, agresividad y mala fama como gobernante arbitrario y represor que no duda en pasar por encima de la ley y la soberanía de su pueblo en procura de coronar sus desbocadas ambiciones personales.

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Qué hacer

El pueblo boliviano está ante uno de los peores desafíos de su historia. El de sostener su democracia ante la arremetida del proyecto totalitario llamado “socialismo del siglo XXI” armado con toda la parafernalia tecnológica de represión y dominio desarrollado por el movimiento socialista global marxista y nazifascista, desde que Lenin tomara el poder en Rusia (1917). Lo que no es poca cosa, como se puede ver en el grado de sometimiento e indignidad que han logrado imponer a los pueblos que cayeron bajo el régimen, desde la URSS… hasta Cuba, Corea del Norte y Venezuela. Felizmente, los bolivianos sin diferencias de raza, clase ni región estamos ya tomando conciencia de este peligro. A estas alturas nadie salvo la cúpula beneficiaria del gobierno masista, ningún padre de familia, estará dispuesto a ver impasible cómo Evo Morales reduce al país a su feudo personal instalando un régimen irracional como inhumano arrastrando a la pobreza y a la esclavitud a sus hijos. Este es el sentimiento que ha sacado a las calles a la población organizada en las “plataformas” exigiendo respeto para el 21F.

Pero veamos, qué sería ideal para el MAS en función de las próximas elecciones, sean sus candidatos los Morales Linera, o no: 1) que la oposición concurra a las elecciones desperdigada y dividida, sin preeminencia de candidatura alguna; 2) que ni los periodistas ni la población o los delegados partidarios logren descubrir y denunciar los mecanismos y formas de fraude que están preparando los masistas para trocar su derrota en triunfo; y, 3) que de no darse lo anterior y ante la “segunda vuelta”, contar con partidos y políticos opositores influyentes dispuestos a pactar con el MAS, sea por ideología o por millonaria coima.

Mientras que para el pueblo, lo ideal en oposición a lo del MAS, en el marco de sus posibilidades reales, sería: 1) lograr la preeminencia de una candidatura, dado que la unidad en torno a una sola candidatura se ve muy poco posible; 2) que la vigilancia popular sobre los comicios, el conteo de votos y los resultados sea estricta y efectiva disminuyendo al mínimo el peso del fraude; y, 3) ante la opción de la “segunda vuelta”, mantener sus filas fieles al propósito de sacar del poder al MAS, además de aglutinar el apoyo de otras fuerzas opositoras  que hubiesen demostrado en elecciones su poder de convocatoria.

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Cómo lograr una candidatura opositora preeminente

Tres parecen ser las condiciones requeridas según el ánimo de la población y el momento histórico:

1.    Rostros nuevos en las candidaturas, especialmente en el binomio presidencial. Esto es, gente que no haya estado ya en el poder. La población está consciente del habitual afán de corrupción de quienes entran al poder, y no sin razón, y no quiere más de lo mismo. A nadie le cae bien la gente angurrienta de poder. Entonces, de partida, el insistir con las viejas figuras significaría ir en desmedro de la aceptación y el apoyo ciudadano. Más aún con personajes de élite de los gobiernos de los Sánchez de Losada, Jaime Paz Zamora o Hugo Banzer. Gente a la que fácilmente el MAS podrá combatir y descalificar acusándola de corrupción, “vendepatria”, “neoliberal”… y hasta encausarla judicialmente anulando su postulación. No se debe perder de vista que el país está decepcionado de sus élites dirigentes tradicionales, culpables de la situación mísera del país y el ascenso al poder del socialismo. Postular a esta gente al binomio presidencial  o al parlamento es hacerle juego a los intereses del MAS. En tal sentido, rostro nuevo quiere decir persona ajena a las élites políticas tradicionales como al disfrute del poder. Un binomio mixto, varón mujer, sería ideal. En este sentido, no se debería dejar de lado el emergente liderazgo de las “plataformas” que luchan por el 21F.

2.    Esta idea del rostro nuevo o liderazgo nuevo en el mejor de los casos implica también partido nuevo. Pero, de no ser posible, será bueno que el partido viejo del caso muestre una faceta nueva, una perspectiva renovada enraizada en una propuesta programática esperanzadora. De otro modo, partidos como el MNR, ADN, PDC… sólo darán imagen de más de lo mismo, de aquello que se quiere dejar atrás.

3.    El programa que apoya esta perspectiva de la oposición tiene que ser, a más de nuevo, capaz de impactar en el sentimiento popular despertando la esperanza de mejores días para las familias bolivianas, del área andina, los valles y los llanos. Hablamos de un programa que el pueblo vea como el despuntar de un nuevo día para Bolivia. Una nueva fase histórica que encamine decididamente al país hacia la prosperidad, que dejando atrás las miserias del sistema político (como la todopoderosa corrupción) ofrezca oportunidades a su población ávida de mejores días.  Para que la pobreza y la falta de empleo como la violencia política sean cosa del pasado. En procura de convertir a Bolivia en una potencia regional de primer orden, capaz de hacer respetar sus derechos en el escenario internacional. Hablamos de una propuesta superior a la del MAS y apta para ser apreciada a simple vista por las masas.

El cuadro de condiciones para derrotar al “socialismo del siglo XXI” no estará completo sin esta condición. Con sólo rostros y sigla partidaria nuevos, sin la ideología requerida,  no se podrá dar imagen de lo distinto y nuevo que el pueblo está esperando con impaciencia.

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