¡Qué está pasando en Bolivia! Vencer en cien batallas, jamás retroceder y… perder la guerra

Por Walter Reynaga…

Resultado de imagen para MAS Evo Morales"

Sí, “vencer en cien batallas y… perder la guerra”

Así se podría resumir el proceso por el que el MAS, comandado por Evo Morales, termina despojado del poder.

El actuar con alevosía, ventaja y sobre seguro, fue uno de los criterios básicos de la hegemonía política del régimen presidido por Morales. Fue así que pudo arrinconar y desarticular a la oposición y la disidencia cuantas veces quiso persiguiéndola judicialmente, abrumándola con acusaciones difundidas por su amplia red de medios oficiales, atribuyéndoles trampas y conspiraciones antigubernamentales –Porvenir Pando, 2008; Hotel Las Américas Santa Cruz, 2009… así como el asesinato de un policía en Yungas atribuido a campesinos cocaleros, 2018–. De este modo y más, fue que dirigentes políticos, sociales, cívicos, indígenas, periodistas… fueron puestos en fuga o en la cárcel.

El Movimiento Al Socialismo logró controlar todos los poderes del estado y supeditarlos a las decisiones del Ejecutivo, al más puro estilo de los regímenes socialistas de corte marxista o nazifascista. Desarrolló una amplia red de medios de comunicación estatales, como jamás antes se había visto mientras sometía al amedrentamiento a los medios particulares. Puso a sus militantes a la cabeza de las organizaciones indígenas y campesinas, dividiéndolas y persiguiendo a sus líderes genuinos, hizo lo mismo con los sindicatos obreros y hasta direcciones universitarias y empresariales… Compró conciencias y corrompió a gil y mil. Sometió a los mandos de las FF.AA. y la Policía, al punto de la humillación. Tuvo a su lado a los poderosos y combativos sindicatos cocaleros del Chapare, la asesoría de expertos políticos cubanos y venezolanos, y una imagen simpática de gobierno indígena que se ocuparon de propagar sin cesar. Con sus dos tercios en el parlamento pusieron a sus seguidores en las fiscalías, Defensor del Pueblo. Y, contaron con el apoyo que supone la estratégica alianza del socialismo del siglo XXI y el narco, etcétera. Además de la asesoría cubana y la acción manipuladora de sus activistas en papel de médicos y alfabetizadores.

En suma, el MAS logró tener sobre el estado boliviano un control total. Sumen a esto el manejo de los recursos financieros del estado y una Constitución Política del Estado hecha bajo su patrocinio. Lo tenían todo para sostenerse en el poder tal como dijeron: por 500 años. Seguros de que “Nadie puede competir con el Estado” (García Linera).

Y cosa extraña, así y todo, perdieron el poder. ¿Cómo?

Ganaron cien batallas y perdieron la guerra… No dejaron en pie ningún movimiento o liderazgo social independiente. Las veces que las masas se volcaron a las calles y caminos con paros, bloqueos y marchas por reivindicaciones comprensibles el gobierno del MAS sacó a la policía y los enfrentó y aplastó, agotados los movilizados tuvieron que retirarse con el rabo entre las piernas. Ganaron por goleada tres Elecciones Generales así como gobernaciones y alcaldías logrando hegemonía. Siempre ganaba el Gobierno. Hicieron lo que les venía en gana.

Fue que el MAS agotó la paciencia del pueblo con su magnífico despliegue de poder sin límites. Lastimó y humilló la dignidad de las gentes a más no poder, y el dolor del abuso se fue cumulando en el alma de la población. El resentimiento llegó a tal grado, tanto fue el cántaro a la fuente que finalmente se rompió. Y la población se lanzó a las calles el 20 de octubre luego de entender que se estaba consumando el fraude ya previsto, que le estaban robando una vez más su soberanía. Tal como habían ya hecho con su voluntad expresada en el referendum del 21F. Gente civil común que con coraje antes que instrumentos se dieron a bloquear calles en los barrios de las ciudades de todo el país, en un afán sin desmayo a pesar de los actos de represión de la policía y los grupos masistas. Ni el ambiente de economía boyante pudo aplacar la indignación popular. Menos aún ante el espantoso porvenir en manos del socialismo del siglo XXI, ¿quién podría querer verse en la situación de los venezolanos o cubanos? El espanto ante esta posibilidad definió su conducta de rechazo a Evo Morales. Lo expresa el eslogan que alentó a las masas en las calles: “Esto no es Cuba, tampoco Venezuela. Esto es Bolivia, y Bolivia se respeta”.

Moraleja

La política tiene por escenario fundamental lo ideológico. Quien, descuidando lo ideológico, se impone por fuerza o maña, y cree que así se está afincando en el poder, se equivoca. La experiencia dice que ni el bienestar material logra salvar la decadencia ideológica, tal como se está viendo en la próspera nación chilena. Y, en la reacción del Movimiento Al Socialismo que logra alinear a las masas alteñas y rurales de La Paz, Cochabamba… a su favor con el argumento de agravio a la Whiphala por las fuerzas policiales amotinadas.

El terreno ideológico es fundamental e ineludible. Sólo sobre la presencia ideológica se pueden dar afanes partidarios con posibilidades de éxito. Sea en elecciones o en la acción desatada en las calles… Ni los afanes por imponerse por mera fuerzan escapan a esta condición.

Conclusión

Y el socialismo del siglo XXI ya ha perdido en este escenario, en el alma del pueblo. Más aún en su estrategia de terror contra la población indefensa. Evo Morales nunca más podrá ganar elecciones en Bolivia, no bajo un tribunal electoral imparcial. Y tampoco podrá imponerse por fuerza, como están pretendiendo, no contra la conciencia y decisión del pueblo. Podrán arrastrar sus acciones de conspiración por un tiempo, pero irán caminando cuesta abajo. El socialismo como ideología está ya en su decadencia final como efecto de su fracaso sin excepción en el mundo, y el arrastrar a los paises a la degradación y la miseria. Ya no tienen solución.

Comentarios desde Facebook