Programa Social Libertario: Hacia un pueblo de propietarios antes que de proletarios

Walter Reynaga V…

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Bolivia debe arribar de una buena vez a un sistema moderno de organización que le permita salir de sus problemas de pobreza y atraso, y dejar atrás la división e intolerancia entre las “dos Bolivias”. Resabios de la colonia feudal ibérica, promovidos por el gobierno del MAS. Un lastre sostenido en la situación de marginalidad económica y social de las mayorías nacionales, dando lugar a ideologías extremas como el racismo y cierto nacionalismo fundamentalista aymara. Una realidad puesta en evidencia por la reacción violenta del masismo ante la caída de Evo Morales.

Problemas que aplacados por ahora pueden reactivarse con toda su carga de destrucción. Más aún cuando el hegemónico populismo marxista, expresado en el poderoso proyecto narcosocialista llamado “socialismo del siglo XXI”, ha encontrado un caldo de cultivo para sus consignas y afanes en los problemas y reivindicaciones de las mayorías nacionales.

Con todo, el país ha entrado en un punto de quiebre histórico que bien puede ser el momento de su arribo definitivo a la modernidad y la globalización con personalidad propia. Hablamos de posibilidades asentadas en:

  1. El temor del pueblo a caer bajo el dominio del socialismo, expuesto en la vitrina venezolana. “Esto no es Cuba, tampoco Venezuela. Esto es Bolivia y Bolivia se respeta” (consigna de los movilizados ante el fraude electoral). Lo que da evidencia del descrédito y decadencia de la ideología populista al punto de que no son pocos los izquierdistas generadores de opinión que muestran dudas crecientes sobre la pertinencia del socialismo ante la experiencia vivida.
  2. Un escenario internacional afligido por las miserias y riesgos que trae el “socialismo del siglo XXI” para toda la región.
  3. Un sistema económico mundial apto para dar lugar y acoger a un país empeñado en salir de la pobreza e integrarse en paz a la globalización por esfuerzo propio.

Programa Social Libertario (mínimo)[1]

Con estos antecedentes proponemos un programa de cambios capaz de reorganizar el país en procura de una moderna economía de mercado y una democracia efectiva para que la población acceda al desarrollo económico integrándose a la comunidad nacional. Además de ser capaz de llegar a los electores ganando su simpatía y apoyo masivo.

  1. Transferir la propiedad de las empresas del estado a la población del país, en forma gratuita, previa auditoría y conformación de una sociedad anónima con el conjunto empresarial.

De facto, en Bolivia las empresas del estado antes que propiedad de todos, como indica la ley, son propiedad de los gobernantes, que disponen de ellas según sus puntos de vista e intereses, muchas veces de espaldas al pueblo y por vía de la corrupción. Con lo que mientras la economía de la autoridad prospera, la de las empresas decae.

Con esta transferencia de propiedad, dos millones de ciudadanos (entre los 35 y 50 años) sin distinción de condición socioeconómica, sexo ni etnia se verán convertidos en propietarios accionistas. Cada uno con el título de propiedad correspondiente y los derechos inherentes: recibir dividendos, enajenar sus acciones, darlas en hipoteca, participar en la conducción de las empresas, etc. Dos millones de familias bolivianas verán incrementado su patrimonio en miles de dólares y el país tendrá a sus principales empresas en condición de ser bien administradas (como verdaderas empresas y no como botines de saqueo de los burócratas). Empresas que en esas nuevas condiciones buscarán y alcanzarán prosperidad generando riqueza para todo el país, atrayendo capitales y tecnología del escenario mundial.

2. Transferir los recursos del PGE destinados a educación, salud, policía y justicia de manos de la burocracia a los padres de familia, en calidad de Renta Social Básica (RSB).

Las mayorías nacionales, además de la pobreza, están sometidos a deficientes, sino perversos, servicios de educación, salud, seguridad ciudadana y justicia. Servicios que en manos de la burocracia son presa de corrupción y mala administración, rodando cuesta abajo a pesar de las reformas y el incremento de sus presupuestos, personal, infraestructura y planes. Problemas que no tendrán solución si no se tocan sus factores fundamentales.

La RSB beneficiará al 60% de la población (comprendida entre los 6 y 35 años, y mayores de 65).sin discriminación alguna de sexo, etnia ni condición social oeconómica. Cada beneficiario recibirá 620 Bs. mensuales (una familia de 4 integrantes, 2.480 Bs.). Recursos con los que pagarán pensiones educativas, seguro de salud, contratarán seguridad ciudadana y eventualmente pagarán servicios judiciales, producidos por empresas privadas compitiendo en el mercado. En manos del estado quedará la justicia en materia penal, narcotráfico y terrorismo así como las de última instancia. Del mismo modo tendremos una policía estatal de respaldo.

Para el efecto, los establecimientos educativos como los de salud, policía y justicia junto a sus edificios, equipo y razón social pasarán a propiedad de su personal (en condiciones cuasi gratuitas). A tal fin sus trabajadores formarán empresas de las que serán sus socios. ¿De dónde saldrán los recursos? Pues del PGE, que para los rubros indicados destina más de lo que requiere la Renta Social Básica, según datos de los años recientes.

Entonces dispondremos de la educación, salud, justicia y seguridad ciudadana que necesitamos para avanzar al desarrollo y la convivencia social armónica. Y en condiciones efectivamente gratuitas, como no lo son ahora. De otro modo, de mantenerse las actuales estructuras, de sólo cambiar personas en el gobierno, seguiremos viendo su decadencia por obra de la tradicional ineptitud y corrupción de nuestra burocracia. Y es más, porque la Renta Social Básica frenará también la corrupción, ya que alrededor del 24% del PGE (consolidado) saldrá de manos de la burocracia para ser administrada por cada familia.

3. Entregar las tierras del estado a los jóvenes, comprendidos entre los 18 y 30 años, en calidad de propiedad personal plena, por igual y sin discriminación de sexo, etnia o condición económica social.

La juventud sufre pobreza y encara un destino incierto por la falta de fuentes de trabajo y escasez de oportunidades. Aun logrando formación profesional los jóvenes se ven afligidos por el desempleo y la pobreza. De donde resulta que no pocos viven arrimados a sus padres estando ya cargados de pareja e hijos, o se ven obligados a emigrar a países extranjeros buscando el empleo que en el país no existe.De este modo, la gente joven del país tendrá un patrimonio de partida para encarar los desafíos del vivir, sea que vaya a trabajar su parcela, o prefiera enajenarla según convenga a sus intereses obteniendo un capital de arranque. Lo que además dará impulso al mercado de tierras, llevando este recurso a quienes saben hacerlas producir. 

Será entonces que el país producirá los alimentos que necesita así como materia prima para la industria, generando excedentes para la exportación. Las tierras fiscales dejarán de enriquecer a los gobernantes que las trafican y distribuyen bajo el signo de la corrupción. La medida se complementa estableciendo el pleno derecho propietario sobre la “pequeña propiedad agraria”, que la actual legislación niega discriminando el derecho de millones de campesinos indígenas del país.

El Programa puede: a) lograr apoyo popular masivo, al punto de ganar las elecciones; y, b) encaminar al país hacia la reorganización racional referida. Tendrá apoyo popular porque lleva la redistribución hasta niveles grandiosos, arrebatándole las banderas al populismo. Y, aun así, cambiará las estructuras en procura de una potente economía de libre mercado, sin descuidar las obligaciones del estado para con la educación, la salud, la justicia y la seguridad ciudadana. De donde resultará un sistema económico apto para encaminarnos al desarrollo.

La Paz, noviembre de 2019 Cel. 60554800, wreynagavx@yahoo.es, www.kollapress.com


[1] Extractado de: Reynaga, W. El Programa Social Libertario, 2º ed. 2019.

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