Problema fundamental en Bolivia: La hegemonía de la ideología socialista, a despecho de su fracaso

Walter Reynaga V…

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¿Por qué tanto afán socialista en Bolivia como en casi toda la región?

Es algo que debería llamar la atención y extrañarnos si tomamos en cuenta el fracaso de este tipo de régimen en todo el mundo, sin un solo caso que pueda ser expuesto como excepción. Desde la URSS hasta sus últimas supervivencias y expresiones como Nor Corea, Cuba, Venezuela, Nicaragua, Argentina, Bolivia…

Y no es que nuestros líderes en el poder no hubieran podido tomar conciencia del fracaso definitivo del socialismo en el mundo. Obviamente lo saben. Por lo que su renovado afán por estatizar la economía tiene que explicarse de otro modo. Como, el tener a disposición un botín que se hace mayor conforme se estatiza la economía. Lo que explicaría la coincidencia de izquierdistas y derechistas en el afán de incrementar la intervención del estado. Visto así, todo parece indicar que el motor de las ambiciones políticas de nuestros líderes no es para nada indiferente al afán de alcanzar riqueza y prosperidad personal, antes que al cultivo de los valores mentados en sus discursos. ¿Excepciones? Seguro que las hay. Aunque la tradición colonial de uso del poder como instrumento al servicio de la autoridad, para su enriquecimiento y lustre, está muy difundida, enmascarada ahora con imágenes socialistas.

Lo que explica, que siendo el peor momento para el socialismo en el poder es el mejor momento para el socialismo en la oposición. Porque esa parece ser la situación en Venezuela, la Argentina, Bolivia… donde los oficialistas y los principales opositores coinciden en ideas y expectativas colectivistas o estatistas.

Este problema es enfocado por Guillermo Rodríguez para Venezuela, reflejando nítidamente el problema, como un problema cultural, en lo que coincide con Javier Milei para la Argentina en vísperas del retorno al poder de los socialistas del siglo XXI por voluntad del pueblo (elecciones de 27-10-19). Enfoque con el que coincidimos: la intoxicación ideológica populista de izquierda ha llegado a cristalizar en cultura. Lo que explica su fortaleza.

<<La prevalencia cultural y política del socialismo –en una u otra versión de intervencionismo y activismo económico estatal creciente, fuera civil o militar– sin alternativa en Venezuela de 1945 a nuestros días ha sido el elemento que ha impedido que el fracaso económico recurrente impulse una transición al capitalismo en lugar de ajustes coyunturales fácilmente reversibles, y nuevos avances a cada vez más socialismo.>>

<<De hecho, jamás la palabra socialismo fue tan impopular en Venezuela como ahora, pero jamás nuestros políticos en el poder –y en oposición– han estado tan inclinados al socialismo más radical. Pretenden imponer el totalitarismo socialista quienes gobiernan. Pretenden, además, que sin cambios de fondo en la destruida economía venezolana se puede sostener una democracia de partidos sin recaer en el autoritarismo de quienes aspiran a sustituirlos.>> (Guillermo Rodríguez: “¿Cuál sería el mejor destino de la renta petrolera en una Venezuela libre?”, 03-10-19).

Es aquí que cobra importancia la difusión de la adecuada comprensión de la realidad de nuestros países y sus problemas. Y, principalmente, el rol del socialismo como razón de la penosa situación de nuestros países. Cuenta igualmente, el poner en evidencia el fracaso del totalitarismo tanto en sus expresiones marxistas como nazifascistas. Y, con seguridad, exponer a luz pública la inconsistencia del pensamiento marxista. Tarea, que en principio debe estar orientada al público intelectual y dirigente del país. Que es ahí donde más afincado está el ideario de Marx y el colectivismo, como el nacionalismo. Últimamente aderezado con ideas indianistas, nacionalistas, ecologistas, feministas y hasta banderas de la comunidad LGTB.



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