¿Por qué la empresa privada se esfuerza por darle al consumidor un buen producto? Porque no puede someter al mercado como hace el Estado

Esta vez le tocó a “Hyundai llama a revisión a 97.000 vehículos en China por problemas eléctricos”. Llama la atención, porque da idea de que la empresa privada se aflige por hacer llegar a sus clientes buenos productos. Lo que ni de lejos pasa con las empresas en poder del estado.

En Cuba a nadie le falta el pan del día, producido por una empresa del estado. Y de este pan dicen los cubanos beneficiarios:

<< “Se pone duro, se pone prieto y se desgrana”, así califica uno de los entrevistados en este reportaje, difundido por Cubanet, la calidad del pan que se vende por la libreta en la ciudad de Guantánamo.

Un maestro panadero asegura que “siempre va a haber problemas”, y argumenta que no

También da a entender que entre las causas de la mala calidad del pan está el presunto desvío y malversación de algunos de los ingredientes básicos para que el pan tenga buena calidad.

Mientras tanto, los consumidores se quejan, saben lo que hay, pero no les queda otro remedio que comerse el pan de cada día, esté como esté.>> (Cubanet)

 

Y no es extraño que así sea. En los primeros años de la Revolución de 1952, bajo el impulso revolucionarios nacionalizador se instalaron panaderías municipales (La Paz- Bolivia). Mi familia tenía un pariente que trabajaba de obrero en una de estas, el que regularmente nos traía pan, que era difícil de conseguir. Lo malo era que se trataba de productos de muy mala calidad, semiquemados, semicrudos, pequeños para el peso que deberían tener, sucios de ollín…

Y a la pregunta, ¿Por qué la empresa privada se esfuerza por darle al consumidor un buen producto y no así la empresa del estado?

La respuesta está clara, porque el empresario privado está sujeto al mercado y compite con los otros productores. Lo que le obliga a mejorar la calidad del producto que oferta así como hacerlo accesible a la economía de los consumidores. De ahí el “sacrificio” de las empresas automovilísticas, como Hyundai, cuando advierten alguna falla en su vehículos, de recogerlos para reparar sus deficiencias y reparar el daño a los compradores de estos autos. De no hacerlo, la marca perderá prestigio con daño a las posibilidades de vender su producción, y a beneficio de sus competidores.

Cosa que no necesita hacer una empresa del estado. Porque los que compran sus productos no tienen más opción que tragarse las fallas y deficiencias de sus productos.

Y, porque reclamarle al gobierno puede ser, a más de inútil, hasta peligroso, por el riesgo de ser catalogado como opositor. La historia del socialismo nos informa que fueron millones los que al ser clasificados de opositores y disidentes terminaron desterrados, encarcelados, en campos de concentración o asesinados.

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