¿Por qué el marxismo pesa aún en el sentimiento popular a pesar de su fracaso y funesta trayectoria?

Por Walter Reynaga Vásquez/…

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<<El fracaso del comunismo es explicable y bien conocido. La planificación central no ha funcionado en ningún país en que se implementó. Más difícil de entender es la enorme atracción que tuvo el comunismo por larguísimo tiempo, incluso durante décadas de evidente declive. Es todavía menos entendible que siga gozando de cierta aceptación, especialmente en vista de las atrocidades que se cometieron bajo su bandera.

El comunismo es la ideología más sangrienta de la historia. Se estima que entre 43 y 162 millones de personas fueron asesinadas o murieron de hambre en su nombre. En promedio, el comunismo mató a más de 150 personas por hora durante la vida de la Unión Soviética. La hambruna que Stalin impuso en Ucrania terminó con la vida de casi 4 millones de personas, pero quedó corta comparada con las matanzas masivas de Mao: durante “El gran salto adelante” de los años cincuenta, murieron hasta 45 millones de chinos.

El comunismo ni siquiera fue exitoso juzgado por sus propios estándares. En vez de liberar a los trabajadores, los alienó; en vez de enriquecer a las sociedades, las empobreció; y en vez de eliminar la desigualdad, creó una desigualdad de poder infinitamente mayor que la brecha de riqueza que intentó reemplazar.>> (Ian Vásquez: “Un siglo de comunismo”, 07-11-17)

 

Entre los factores que cuentan en la persistencia del marxismo como ideología de aprecio popular e intelectual, están:

1) La ideología marxista justifica y da lugar al protagonismo de las élites políticas que han hecho oficio y beneficio del uso del poder político. Las que en consecuencia y en defensa de sus intereses fomentan la expansión de la ideología con los recursos financieros e institucionales del estado. Lo que no es poco, como decía en actitud fascista Álvaro García Linera: “Nadie puede competir con el estado”.

2) El sentimiento de culpa que paraliza a las élites empresariales que por ignorancia se someten a la chantajista prédica de los omnipresentes activistas del marxismo. No son pocos los que se someten a los valores de esta ideología al no encontrar explicación racional y ética a su función empresarial y ganancias. Explicaciones que sí existen y están en la economía de la escuela austriaca y el libertarianismo, y con evidente calidad científica, a diferencia de la  irracional teoría social marxista.

3) Su estrategia lisonjera para con las masas trabajadoras, pobres, ignorantes y marginales. A las que pone por os cielos de la virtud a la vez que les ofrece ser los salvadores de la humanidad y los constructores del “Paraíso” en la tierra. Mientras degrada y sataniza a sus “enemigos de clase” los empresarios, ricos y bien educados. Tal como predicaba Hugo Chávez: “Ser rico es malo”, “Cristo era socialista”. Afirmación esta última sostenida desde dentro de la misma iglesia trasminada de ideología marxista, como avergonzada de sus propios valores.

4) La acción de las roscas y mafias de intelectuales que maman de los presupuestos escolares, universitarios y otros medios académicos… mayormente sostenidos por el estado. Organizaciones espurias construidas bajo hegemonía de la ideología marxista y sus variantes socialdemocratas y keynesianas.

5) La ignorancia de las masas, consecuencia de las deficiencias de la educación en manos del estado, con educadores incorporados en muchos casos en calidad de activistas del marxismo, como ocurre en Bolivia con sus sindicatos bajo hegemonía trotskista.

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