Para tener mejores profesores y un sistema educativo mejor, debemos sacar la educación de manos del Estado

Por Walter Reynaga Vásquez…

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Andrés Gómez dice que “Sólo los mejores deben ser maestros” (Página Siete, 17-02-19). Y tiene razón. Sólo los mejores deberían ser educadores, pero también los constructores de puentes y los médicos, futbolistas, ministros… Claro, lo ideal es tener a los mejores en todas las parcelas de la actividad humana. Pero, no es este el problema fundamental. La gran cuestión está en el cómo, en el procedimiento para llevar a los mejores a cada área. Esta situación deseable se da en Finlandia, Singapur… pero no en Bolivia.

¿Por qué en Finlandia y Singapur y no en Bolivia?

Es que a diferencia de nuestro país, ni Finlandia ni Singapur arrastran el lastre de una tradición y cultura política asentada en el saqueo colonial feudal (impuesto por la corona española). La que asume el poder político como algo hecho y puesto para el enriquecimiento de las autoridades. Finlandia vino en la onda europea por instaurar un sistema económico de mercado y empresa privada. Sistema que toma el sesgo del “estado de bienestar”, con alta carga impositiva y planes de protección social, sin por ello ir en contra del mercado y la empresa privada:  

<<El presidente y consejero delegado del Nordic Investment Bank, Henrik Normann, nos ponía un buen ejemplo explicándonos que, precisamente “gracias a que el sistema de protección social es enorme, tenemos un mercado laboral extremadamente flexible“. Eso sí, el propio Normann admite que el precio que se paga son unos impuestos muy elevados lo que, obviamente, “es una desventaja”.>>

En tanto que Bolivia toma la ruta socialista al desarrollo, desde 1952 y con antecedentes hacia el final de la Guerra del Chaco, poniendo a las empresas del estado como actores centrales de la economía junto a políticas de restricción a la empresa privada y un sostenido afán de controlar el mercado. Ruta que engrana perfectamente con la tradición colonial de uso del poder político, porque al ampliar el sector estatal de la economía, amplía de hecho el posible botín del saqueo por vía de la corrupción.  

Singapur, viene de una larga tradición de libre comercio y empresa privada, ya desde la época en la que estaba bajo el dominio colonial inglés –esto es, colonia de país capitalista, y no feudal como la colonia española–.  Tradición que no cambia cuando logra su independencia, en la década de los sesenta del siglo XX, aun siendo combinada con políticas propias del estado de bienestar  sumadas a empresas estatales estratégicas. Hoy Singapur ostenta el título del segundo país de mayor libertad económica en el mundo después de Hong Kong.

<<Pero Singapur no solo demuestra que entre menos regulaciones haya, mejor, sino que además es prueba de que no es necesario un Estado de bienestar elefantiásico para que una población viva bien. En la actualidad el promedio del gasto público en los países de la Unión Europea es del 48% del PIB, mientras que Singapur destina a su Estado de bienestar solamente el 19% de su PIB.>>

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Fuente de las diferencias entre los países, unos afortunados y otros no

El sistema fundamental de organización social, el marco institucional básico…  el “modo de producción” (Marx) pone las condiciones fundamentales de la actividad humana en sociedad estableciendo rumbos, posibilidades y límites a los afanes naturales de las personas por sobrevivir y mejorar su situación. Esto explica las diferencias entre Finlandia y Singapur por un lado, y Bolivia por el otro, incluidas las condiciones de sus sistemas educativos, exitosos  unos y fracasado el nuestro.

Esto mismo explica que en Finlandia y Singapur, al poder lleguen mayormente los “mejores”, mientras en Bolivia sólo llegan los otros. Lo que tiene por consecuencia que los gobiernos de estos países afortunados hayan construido buenos sistemas educativos con profesores excelentes.

En Bolivia, nuestro país, en las condiciones actuales, de un hipotético plan gubernamental de poner  en el puesto de maestros a los mejores resultaría un chasco. Porque nuestras autoridades encontrarían la forma de aprovechar la ocasión para sacar ganancia espuria, al estilo tradicional, vendiendo pruebas, apalabrando contrataciones previa coima, negociando descuentos ilegales de los salarios, favoreciendo partidarios y parientes, etc.  Tal como se hace con los exámenes de ingreso a la Academia de Policías, asunto recientemente envuelto en un escándalo público. Bueno, ¡nada nuevo!

Por tales razones, en Bolivia, tener a los mejores en calidad de profesores, o como ingenieros constructores de puentes, panaderos, futbolistas o diputados… pasa por no confiar la selección del personal al gobierno o los políticos. Este modo socialista es ruta segura de fracaso. Y ahí están los desastrosos finales de la URSS y los países del campo socialista para demostrarlo, lo mismo que Venezuela…

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Sacando enseñanza de la experiencia histórica

La única oportunidad de lograr los profesores que merecen tal cargo está en dejar el asunto en manos del mercado. Escenario donde la empresa privada sujeta a la competencia lleva regularmente a los mejores a las parcelas de actividad humana donde mejor puedan rendir. Cosa que hacen de modo espontáneo, en la ruta de servicio a los intereses de ganancia de los empresarios. Tal como ocurre en el mundo con los celulares, que por esto son cada vez mejores y más baratos, ¿puede alguien poner esto en duda? En el capitalismo, la división del trabajo tiende a seguir la ruta de poner a los mejores en cada rubro de la actividad humana. Lo que explica en buena medida el éxito productivo del sistema capitalista, reconocido hasta por los Marx Engels (“Manifiesto del Partido Comunista”).

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