Para limpiar lagañas filosóficas socialistas…

Por Walter Reynaga V…

Voces de Libertad: Socialismo: El fracaso que triunfa

Luciano Saliche, en su artículo: “Populismo, feminismo, comunismo y capitalismo: los debates del momento según Zizek”, le atribuye al filósofo de moda entre los populistas del siglo XXI, gran aflicción por la ausencia de una ruta factible para dejar atrás el capitalismo. Lo que sin embargo no le significaría gran obstáculo para recomendarle a la humanidad socialismo en lugar de capitalismo. En palabras que Saliche pone en boca de Zizek.

El problema podría plantearse así: ¿y si hemos estado interpretando todo absolutamente mal? Esta posición es una crítica radical a la izquierda anticapitalista, a la cual él mismo pertenece, porque sugiere “volver a Marx”, leerlo y releerlo hasta encontrar una nueva forma de enfrentar el callejón sin salida que nos proponen las democracias liberales. (Saliche, Luciano: “Populismo, feminismo, comunismo y capitalismo: los debates del momento segín ZIzek”, Infobae).

Si esa es la aflicción de Zizek, como de sus seguidores y los que todavía se dicen marxistas a estas alturas de la historia, bueno sería que relean este pasaje de la obra de su apóstol. Podrían así enterarse de una buena vez de la razón por la qué el maldito capitalismo sigue en pie y gozando de buena salud, mientras el socialismo, no puede mostrar otra cosa que frustración y expresiones degeneradas como el socialismo zombi de las ortodoxas Cuba y Corea del Norte, o el narcosocialismo llamado del siglo XXI en Venezuela, Nicaragua, Argentina…

El capital sólo puede aumentar cambiándose por fuerza de trabajo, engendrando el trabajo asalariado. Y la fuerza de trabajo del obrero asalariado sólo puede cambiarse por capital acrecentándolo, fortaleciendo la potencia de que es esclava. El aumento del capital es, por tanto, aumento del proletariado, es decir, de la clase obrera.

El interés del capitalista y del obrero es, por consiguiente, el mismo, afirman los burgueses y sus economistas. En efecto, el obrero perece si el capital no le da empleo. El capital perece si no explota la fuerza de trabajo, y, para explotarla, tiene que comprarla. Cuanto más velozmente crece el capital destinado a la producción, el capital productivo, y, por consiguiente, cuanto más próspera es la industria, cuanto más se enriquece la burguesía, cuanto mejor marchan los negocios, más obreros necesita el capitalista y más caro se vende el obrero.

Por consiguiente, la condición imprescindible para que la situación del obrero sea tolerable es que crezca con la mayor rapidez posible el capital productivo. (Marx, Karl: Trabajo Asalariado y Capital, 1849).

Párrafos donde, “sin querer queriendo”, Marx da razón y argumento de la racionalidad económica y política del capitalismo. Y así, de su persistencia y continuidad al futuro a pesar de los mil esfuerzos revolucionarios de sus enemigos. Obra de una virtud asentada en la confluencia de intereses de obreros y burgueses (empresarios capitalistas), precisamente, en la acumulación del capital en manos de la burguesía. Acumulación que termina llevando prosperidad a los obreros como a los burgueses. Asentando las bases de su convivencia.

Más claras y explícitas no podían ser las palabras del creador del “socialismo científico”. Del que, no pudo dar argumento de su racionalidad que valiera igualmente. Cosa que luego la historia del siglo XX refrendara, poniendo en evidencia su rotundo fracaso sin excepciones en el mundo.

En fin, no deja de llamar la atención la poca lectura que de Marx exponen sus filósofos seguidores.

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