Notable coincidencia entre la economía de Karl Marx y la Escuela Austriaca

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Por Walter Reynaga Vásquez

La economía como ciencia parece no haber arribado aún a la categoría de ciencia de aceptación universal. No habría superado aún la fase que podemos llamar, de escuelas del pensamiento económico. La complejidad de la realidad económica y su naturaleza irreductible a las cosas el mundo físico no han permitido su rápido desarrollo como es el caso de la física, la biología y similares. Contrariamente a la opinión del matemático B. Russell, que decía haber abandonado el estudio de la economía por encontrarlo muy fácil, los hechos están mostrando su enorme y hasta ahora irreductible complejidad. Sin embargo cabe diferenciar la calidad y aporte de las distintas escuelas del pensamiento económico. Escenario donde encontraremos fácilmente la supremacía de la Escuela Austriaca, no en cuanto a su fama y aprecio dentro del universo de la academia, sino, en su calidad científica.

El artículo de Jhonny Lazo Zubieta, “Marco teórico de Marx – El Capital” Tomo III – Para el análisis del Sistema Financiero Internacional”, da cuenta de una feliz, o infausta (dependiendo del punto de vista ideológico), coincidencia entre el pensamiento de Karl Marx y el de la Escuela Austriaca. Coincidencia en torno a lo que Marx habría llamado “capital ficticio”, y los austriacos abordan como burbuja financiera, generada por el privilegio concedido a los banqueros, por el estado y contra derecho, del coeficiente de reserva fraccionaria que les permite crear dinero de la nada. Dando existencia a recursos financieros, que aparentando ser producto del ahorro, no lo son. Punto de partida de las burbujas crediticias e inversionistas que terminan provocando las conocidas crisis “cíclicas” del capitalismo.

<<Otra aportación muy importante de la Escuela Austriaca es su teoría del capital, del dinero y de los ciclos económicos. Según esta teoría, la concesión expansiva de créditos sin respaldo de un aumento efectivo del ahorro voluntario, a que da lugar el sistema de banca privilegiada, para operar con un coeficiente de reserva fraccionaria, actualmente en vigor en todo el mundo, bajo la supervisión de los bancos centrales en un entorno de dinero nacionalizado y leyes de curso forzoso, inexorablemente induce de forma recurrente un “alargamiento” ficticio e insostenible de los procesos de inversión productiva (burbuja especulativa que genera graves errores de inversión reales), que de esta forma tienden a hacerse desproporcionadamente intensivos en capital.

La amplificación del proceso inflacionario mediante la expansión crediticia, de manera espontánea e inexorable, habrá de revertirse, dando lugar a una crisis o recesión económica en la que los errores de inversión se pondrán de manifiesto, y surgirá el desempleo y la necesidad de liquidar y reasignar los recursos erróneamente invertidos. >> (Jesús Huerta de Soto: “La esencia de la escuela austriaca”, 2009)

Sólo hablo de coincidencia, en la búsqueda científica, entre la escuela marxista y la austriaca, porque está ultima surge luego de publicada la obra central de Marx y contra sus tesis básicas, y no parece probable que éste haya tenido acceso al pensamiento de la renacentista Escuela de Salamanca. Concordancia teórica explicable, entonces, por lo que de común tiene la capacidad cognoscitiva de la humanidad y el hecho de ser la realidad una sola.

<< Aunque existe un acuerdo generalizado en que la Escuela Austriaca nace en 1871 con la publicación del libro de Carl Menger (1840-1921) Principios de economía política, en realidad este autor recoge una tradición del pensamiento de la Europa Continental, que se remonta a los estudios de los teóricos españoles de la Escuela de Salamanca (siglos XVI-XVII), >>

 

La obra teórica de Karl Marx, así como tiene deficiencias, tiene también aciertos, aunque escasos y olvidados por nuestros habituales marxistas y neomarxistas. Pongo de relieve entre esto último la idea de la presencia en la realidad social de condiciones fundamentales que pesan sobre su acontecer de modo determinante, me refiero al concepto, “modo de producción”. Y, a su percepción de que la suerte del obrero va aparejada a la suerte del empresario y en el mismo sentido:

<<El interés del capitalista y del obrero es, por consiguiente, el mismo, afirman los burgueses y sus economistas. En efecto, el obrero perece si el capital no le da empleo. El capital perece si no explota la fuerza de trabajo, y, para explotarla, tiene que comprarla. Cuanto más velozmente crece el capital destinado a la producción, el capital productivo, y, por consiguiente, cuanto más próspera es la industria, cuanto más se enriquece la burguesía, cuanto mejor marchan los negocios, más obreros necesita el capitalista y más caro se vende el obrero.>> (Karl Marx: Trabajo asalariado y capital, 1849).

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