No ser comunista no te da derecho a ser idiota: “demócrata con ideas republicanas”

WAlter Reynaga Vásquez…

El populismo de mentira. Jorge Dobner | En Positivo

Comentarios puntuales al escrito de Jorge Senior, del Washington Post: “O muere el capitalismo salvaje, o muere la civilización humana.” El mismo que se cura en sana salud consciente de la poca credibilidad de sus alegatos anticapitalistas, veamos:

Empezaré aclarando que no soy comunista. Los reaccionarios, ultraconservadores le tienen mucho terror a estos títulos y casi siempre, ante la falta de argumentos sólidos, terminan repitiendo y adjudicándonos calificativos que sólo han escuchado, pero que en la mayoría de los casos, desconocen su significado. Soy un demócrata con ideas republicanas. (Senior, Jorge: “O muere el capitalismo salvaje, o muere la civilización humana. The Washington Post”, 03-04-20)

Con lo que se lanza sin más a exponer una sarta de falacias habituales, con las que supone estar eliminando todo vestigio de razón de ser del capitalismo.

1.

Me resisto a defender con mi silencio un indefendible y despiadado statu quo que concentra la riqueza de nuestros recursos naturales y medios de producción en pocas manos, (Idem.).

Afirmación con la que da evidencia de su condición de agente de la ideología populista de la izquierda posmoderna. La misma que ha logrado engatusar a no pocos de entre las élites políticas de los países capitalistas, a pesar de carecer de sustento teórico mínimamente coherente con la realidad y la lógica. Tales son las miserias de sus argumentos que Karl Marx, el apóstol fundamental de sus doctrinas, terminaría riéndose de sus ridículos alegatos anticapitalistas: “…concentra la riqueza…”. Veamos qué dice el ideólogo máximo al respecto desdibujando implícitamente la idea de Senior:

El interés del capitalista y del obrero es, por consiguiente, el mismo, afirman los burgueses y sus economistas. En efecto, el obrero perece si el capital no le da empleo. El capital perece si no explota la fuerza de trabajo, y, para explotarla, tiene que comprarla. Cuanto más velozmente crece el capital destinado a la producción, el capital productivo, y, por consiguiente, cuanto más próspera es la industria, cuanto más se enriquece la burguesía, cuanto mejor marchan los negocios, más obreros necesita el capitalista y más caro se vende el obrero.

Por consiguiente, la condición imprescindible para que la situación del obrero sea tolerable es que crezca con la mayor rapidez posible el capital productivo. (Marx, Karl: Trabajo Asalariado y Capital, 1849)

2.

Y así, ya lanzado “por el camino ancho”, continúa recitando su rosario de consignas anticapitalistas… Nada nuevo:

No puedo defender este statu quo que privatiza el agua, la salud, la educación, el viento, el sol. Derechos Humanos universales que se han convertido en mercancías, que se encuentran solo al alcance de una minoría rapaz, voraz e insaciable, mientras las grandes mayorías invisibles solo participan en los procesos electorales, disfrazados de democracia. (Senior: Idem.).

Dice el ideólogo del populismo gringo, que “no puede defender…”. Y está claro, no lo puede hacer porque no puede entender: que ahí donde no se ha privatizado el agua, la salud… reina la pobreza material y moral, precisamente porque ahí prima la propiedad colectiva o comunitaria, y el mercado están reprimido o en condición marginal. No otra cosa que la realidad de los países de economía socialista, o economía sumida en modos precapitalistas. Los espacios del planeta donde las mayorías populares sobreviven arrastrando pobreza, tal como la humanidad siglo tras siglo y generación tras generación hasta que irrumpe en el escenario la moderna economía de mercado y empresa privada. Los mismos lugares en los que perdura el despotismo en calidad de dictadura o democracia manipulada, por y a beneficio de grupos oligárquicos que se han hecho dueños del estado.

3.

Los populistas, ligeros de palabra como son, no se dan tiempo para entender que no es ni por avaricia ni por prodigalidad que funciona la economía de mercado. Que su virtud consiste precisamente en traducir la mezquindad de las gentes en provecho de la comunidad. Virtud lograda por medio de la competencia entre oferentes, y entre demandantes. Condición que gravita al margen de hipotéticos afanes de solidaridad o mezquindad. Tal como explicaba precisamente, quien se atreve a citar el tal Senior, Adam Smith: «No es por la benevolencia del carnicero, del cervecero y del panadero que podemos contar con nuestra cena, sino por su propio interés».

4.

En los últimos doscientos años, nos hemos consumido la energía fósil concentrada de nuestro planeta desde sus orígenes. La danza del capitalismo salvaje va dejando a su paso la destrucción acelerada de los recursos naturales del planeta, la explotación inhumana del hombre y la manipulación de la mente humana para que éste, de forma sistemática, se convirtiera en un rehén de las sociedades de consumo, y sin darse cuenta se convierta en el arma de su propia autodestrucción.> (Senior… Idem)

Al parecer, el muy elocuente, prefiere, a “la explotación inhumana del hombre” del obrero por el capital, la de los siervos feudales o la de los trabajadores bajo el socialismo estalinista o el nazifascista. Pues no deja entrever otra alternativa al capitalismo, que promete destruir. Nada, que se vea como otra cosa que el socialismo marxista leninista o el hitleriano.

5.

La pandemia le quitó el antifaz al modelo económico de las naciones más poderosas del planeta (Estados Unidos y China), y en el caso de Italia y España, ambos países miembros de la OTAN, que maneja un presupuesto de casi dos mil millardos de dólares, se vieron como los más pobres del barrio, que fingían ser ricos, pero no tenían ni donde caerse muertos. (Senior: Idem.).

El que jura no ser comunista, debería mirar también para el otro lado, y comparar. Sí, comparar por ejemplo la destrucción del medio ambiente obra de la muy socialista URSS (el estado emblema del marxismo), así como la destrucción de la economía y la multiplicación de la miseria entre las masas. Atributos de los que dan evidencia hasta hoy los países socialistas como Cuba, Corea del Norte, Irán, Venezuela, Nicaragua, Argentina… Amen de la degradación de sus gentes reducidas a la condición de animales domésticos en sus exponentes más ortodoxos. ¿A qué grado de daño llegarán estos países con la pandemiia…?

6.

Dice: “capitalismo salvaje “. Y habla la arrogancia en concordancia con la ignorancia desconociendo el orden natural de la selva. El orden de la vida y la ecología. Enfoque, que no puede concebir amarrado como está a la idea de que sólo puede haber orden por obra de un ordenador. Muestra inequívoca de mentalidad mágica.

7.

Finalmente, su patética frase: “O muere el capitalismo salvaje, o muere la civilización humana.” parece el prólogo de un gran anuncio. La del esperado “modo de producción” alternativo al capitalismo que promete matar. Pero… no dice más. Nada al respecto. Se queda ahí, en la mera promesa. No se ve nada, ni asomo de pinche idea del con qué reemplazar al odiado capitalismo.

Nada extraño, y por el contrario un desatino del todo comprensible. Es que no sabe qué más decir. Como no lo sabe nadie, ningún genio socialista revolucionario marxista leninista trotskista… en todo lo ancho del mundo. Y no lo saben, ni lo sabrán, porque su decadencia ideológica ha llegado al grado de alejarlos de todo pensamiento serio. Y así, en ausencia incluso del discurso marxista… no tienen ya nada más. Nada más que su trillada sarta de consignas anticapitalistas. Su vacío de teoría social es absoluto, a contraste de su retórica florida abundante en dislates, absurdos e irrespeto a la realidad y la lógica.

WRV.

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