Monedas electrónico-digitales amenazan con removerle el piso a los bancos centrales y al monopolio del Estado sobre la moneda. Nuevos tiempos…

Foto: Vitalik Buterin, durante un evento de Techcrunch (Techcrunch)

“El genio ruso de 23 años que traicionó a Bitcoin y creó su propia criptomoneda”

(Extractado de: El Confidencial)

<< El origen de Bitcoin tiene un aire a caballo entre el misticismo y la disrupción tecnológica. Satoshi Nakamoto. Ese es el pseudónimo bajo el que se esconde aquel que dio forma a esta divisa digital en 2008. Nadie sabe con certeza quién es. Tampoco se conoce si vive o no. No da señales desde entonces. Se ignora si es un sólo individuo, dos o un nutrido grupo de personas los que se esconden tras este nombre.

Hubo intentos de apropiarse el mérito y colgarse la medalla. Pero todos fueron en vano o simples cortinas de humo. Antes de ‘desaparecer’ de la faz de la Tierra dejó testamento: un documento -repartido entre los miembros de una lista de correo de criptografía- que sentaba las bases y el protocolo de la que es la ‘criptomoneda’ más extendida del mundo.

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Buterin tiene 23 años. A diferencia de Nakamoto, se sabe todo sobre él. Quién es, de dónde viene, cómo es su cara… No se esconde. Su aspecto físico delata su juventud pero deja entrever otras cosas. No se trata de una persona corriente. Nació en Moscú, se mudó a los seis años a Toronto, donde sus padres fueron buscando oportunidades laborales y ‘reside’ en Suiza, donde se encuentra la fundación que empuja Ethereum. Las comillas son porque, como el mismo ha reconocido en varias ocasiones, se pasa gran parte del tiempo fuera de su casa, evangelizando sobre las virtudes de su criptomoneda, que lleva cuatro años en marcha y acumula un valor de miles de millones de euros.

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Tras ese carácter esquivo se esconde en realidad una mente brillante, que en su etapa escolar fue apartado de sus compañeros de clase y enrolado en un programa educativo de alto rendimiento para jóvenes con un cociente intelectual fuera de lo normal. Vamos, para superdotados. Se empezó a interesar por la economía, matemáticas y por la programación. Algo que marcó su carácter para siempre porque, poco a poco, fue ‘encerrándose’ en sí mismo y en sus ansias de acumular conocimiento. Eso le desconectó de sus compañeros de clase. Pasó a ser un ‘bicho raro’. Un inadaptado.>>

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