México como Bolivia cargan la misma larga tradición estatista asentada sobre la misma herencia cultural de saqueo de la colonia feudal española

Tampoco los bolivianos somos corruptos por naturaleza, pero vivimos en medio de una cultura que entiende que la autoridad tiene que enriquecerse utilizando su cargo. Una tradición que aprovecha el mar de leyes y reglamentos del gobierno generando confusión y espacios para la corrupción. Donde el 95% de los casos de corrupción quedan en la impunidad. Y quienes pagan el pato de la boda son sólo los funcionarios pinches, al no disponer de millones ni de poder para contratar bufetes de abogados y comprar o someter la voluntad de los administradores de justicia.

Ningún método de lucha contra la corrupción, y menos la encargada a los mismos funcionarios del gobierno y a los dirigentes sociales, podrá frenar la corrupción. Menos con la justicia como una de las instituciones más corruptas del país. Que esto cambie se ve imposible bajo el régimen socialista, que concibe el poder judicial como uno de sus instrumentos preferidos de dominio y sometimiento de la disidencia y la oposición. Así como el mejor medio para torcer leyes en el afán de mantenerse en el poder por siempre, y en la impunidad.

<< Sin cambios estructurales en leyes, en la rendición de cuentas y el combate a la impunidad, es difícil reducir un saqueo de las arcas públicas no visto antes en México.>>

 Corrupción. (Taringa!)

 “Impunidad, causa de fondo de la corrupción”

(Extractado de: Luís Pazos- Elfinanciero.com)

 

<< Los mexicanos no son corruptos por naturaleza. Los altos porcentajes de corrupción son resultados de un entorno legal que la propicia. En México es más fácil y productivo ser corrupto que honesto. Los corruptos ganan, los honestos pierden. El lema “el que no tranza no avanza” lo hace realidad un entorno lleno de reglamentaciones y leyes confusas, con un alto grado de discrecionalidad, que deja en manos de los funcionarios el poder abrir una empresa, construir, cambiar de giro, vender, comprar y contratar.

En cuanto a la impartición de justicia, el pobre por cualquier acusación va a la cárcel, pero si tiene para pagar un buen abogado, puede librarla aunque haya robado millones.

No todos los funcionarios son corruptos, los hay honestos, pero generalmente no son reconocidos y ponen en riesgo su trabajo si no cooperan con las tranzas y excesos de sus superiores. Hay empresarios que han hecho sus fortunas asociados con funcionarios corruptos para lavarles dinero, venderles empresas y mercancías a sobreprecios o comprar terrenos y activos del gobierno por debajo de su costo. Otros empresarios son honestos, pero tienen que ceder ante chantajes de clausura o multas excesivas, que les provocan grandes pérdidas o la quiebra, si no entregan dinero a los funcionarios corruptos, respaldados por leyes y reglamentos interpretados “a modo”.>>

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