Más corrupción. Radiografía de la decadencia de una empresa estatal, Huanuni. La historia se repite, pasó lo mismo con la Comibol del MNR

Por Walter Reynaga Vásquez/…

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“El Estado es de todos” ¿O, cosa de nadie?

Eso es lo que se ve en las empresas del estado boliviano, que no tienen quién se ocupe realmente de ellas. Perro sin dueño al que cualquiera puede patear y ultrajar. Un escenario donde los más ambiciosos alcanzan altos grados de organización y experticia mafiosa y pandillera para saquearla impunemente. ¿Y las autoridades? Estos, o no saben de estas movidas (cosa poco probable), o son socios de estas mafias.

<<Los actos de corrupción, dijo, se expresan en que muchos de estos trabajadores no realizan su jornada laboral y pagan a los supervisores para no ser reportados. Así también se ausentan por varios días y ven la forma de conseguir justificativos.

Así también refirió que hay obreros que no asisten al trabajo más de seis días, que  serían sujetos de retiro por faltas continuas, pero “recurren a un médico de la Caja Nacional y le pagan para que le dé un reposo”.>> (Página Siete: “Dalence: Huanuni cuenta con unos 500 trabajadores indisciplinados que fomentan la corrupción”, julio 2018).

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“Propiedad de todos propiedad de nadie. Responsabilidad de todos responsabilidad de nadie”

Ni el Gerente de la Empresa, José Guillermo Dalence Salinas (ahora ex gerente), se da por aludido cuando de responsabilidades se trata, dándose a relatar los problemas de su empresa como quién habla de un asunto en el que nada tiene que ver.

Mientras tanto, jauja para todos los peregiles de entre los obreros, dirigentes, técnicos, administrativos… Unidos seguramente por los mismos intereses, las magníficas ganancias que reporta el juqueo o robo de minerales. La situación me recuerda a lo que pasaba con las minas de Comibol poco antes de que se hundieran en la insostenibilidad por déficit (1985).

“Tiempos heroicos” en los que todo el mundo en torno a las minas se organizaba y desarrollaba ingeniosas maneras de sonsacarle ganancia a la empresa para su beneficio personal (obreros, técnicos, administrativos, dirigentes sindicales, jefes, circunstanciales prestadores de servicios a la empresa…). Cada cual a su turno y en su espacio de acción y poder obteniendo lo que sus ambiciones aconsejaban. Gusanos retozando en el caldo ideológico “nacionalista revolucionario”, de inspiración socialista marxista y nazifascista, donde pontificaban y cosechaban aplausos y granjerías los ideólogos de los partidos comunistas estalinistas y trotskistas.

Contaba un chofer de camión que como contratista trasladaba víveres para Comibol (noviembre de 1985): “A los sacos de arroz y azúcar le metíamos un embudo por donde chorreaba el producto sin que se notara nada. Así sacábamos varios quintales sin problema. Los empleados de la empresa ni siquiera revisaban nuestras entregas. Y a veces, charlando con ellos, nos hacíamos pagar como si hubiésemos hecho un traslado… pero nos íbamos a descansar o a la chichería, Igual ganábamos sin gastar gasolina. Todos hemos aprovechado, hasta los dirigentes trotskistas, que rescataban el mineral de los jucus.”

<<El saliente gerente dijo que hay “muchas actitudes” que todavía tienen que ser corregidas en la empresa y que son difíciles de implementar porque “los mandos administrativos y técnicos no tienen la capacidad para enfrentar esto, ni siquiera para informar”.

[…]

Un exdirigente de Huanuni contó a ANF que muchos trabajadores tranzan económicamente con los técnicos para no ser reportados por sus ausencias, así como hay trabajadores que “sólo llegan a dormir al trabajo”.

También están los trabajadores jubilados, que pese a estar en esa condición continúan en planillas por un acuerdo especial que tiene la empresa con el Gobierno. “Estos trabajadores solo van a acullicar, no producen nada porque ya tienen asegurado su salario básico al margen de la pensión que reciben”, refirió.>> (Idem).

 

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La empresa estatal sirve para cualquier cosa, antes que para producir. El escenario donde la corrupción es razón principal

La corrupción domina el escenario. De hecho las razones y motivos de la corrupción subalternizan las razones empresariales así como los intereses del Estado. Lo dice el mismo Gerente de Huanuni.

<<Dalence remarcó que la indisciplina es uno de los dos factores graves que afronta Huanuni junto al robo de minerales. “Yo pienso que el robo de minerales está financiando la indisciplina y la indisciplina genera un espacio adecuado para que se desarrolle el robo de minerales”, refirió.>> (Idem).

Para nuestros gobernantes, la empresa estatal es un recurso comodín en función de sus afanes por prorrogarse en el poder. Sirve para dar pega a los compañeros, amigos parientes, a quienes pueden pagar por un ítem o para calmar a los capaces de presionar y enfrentar al régimen. Total un despelote monumental con desastrosas consecuencias para la economía del estado, que en última instancia pesan sobre las espaldas del pueblo.

Inversiones mal diseñadas, contratación de obreros por motivos políticos… Tal como indica la multimillonaria inversión en un nuevo Ingenio…  “El especialista del Centro de Investigaciones de Bolivia (Cedib) Pablo Villegas opinó que el nuevo ingenio fue como “construir un hotel de cinco estrellas sin baños”. Calificó de “inconcebible” que el profesional encargado de la obra no se haya percatado de que se requería, paralelamente, la construcción de un dique de cola para que pueda entrar en funcionamiento.”

<<[Dalence] Explicó que los trabajadores indisciplinados provienen principalmente de las cooperativas mineras que pasaron a la estatal Huanuni en 2006 tras la guerra del estaño. En ese entonces unos 4.000 mineros ingresaron a Huanuni que contaba con solo 800 operarios.>> (Idem).

 

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Pero nos gustan las nacionalizaciones

Mientras tanto, obnubilados por la ideología hegemónica los bolivianos seguimos tropezando en la misma piedra. Persistiendo tercamente en la idea de que serán los políticos en el poder quienes nos conducirán al desarrollo, nacionalizando empresas, creando nuevas empresas del estado, manipulando el mercado, repartiendo bonos, etc. Parece que no aprendemos, ¿no?

<<La Gran Minería contaba, a fines de 1951, con 24.000 trabajadores. Al terminar el primer gobierno de VPE (1956), COMIBOL tenía 36.000 obreros y empleados, que producían menos que la Gran Minería. En poco tiempo, COMIBOL sufría una pérdida de 375.000 dólares mensuales, de 3.3 millones de dólares en 1954 y de 80.000.000 en los gobiernos del MNR de 1952 a 1964 (21). >> (Andrés Soliz Rada: “La derrota de la Revolución Nacional engendró al ‘gonismo”, La Fogata).

Resultado de imagen para Patiño mines Simón I. Patiño.

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