Los humanos somos extraños y ajenos para nosotros mismos. Y, la grandiosa ciencia nos está enseñando a descubrirnos

Sin embargo, para nosotros, nada hay más cercano y propio que nosotros mismos. Parece una paradoja. Pero no es tal. Ocurre que lo que somos es fruto de la realidad organizada: vital, química, física, microfísica… Y nuestra conciencia y voluntad, que eso es lo que con precisión somos, surge y aparece por procesos ajenos al conocimiento –no como suponían los Hegel y companía–. El afán por conocer surge recién con la conciencia ya lograda, en la pretensión de entender el cómo es la realidad y cómo surge la conciencia misma desde lo microfísico, físico, químico, vital… en función de orientar la acción.

Lo notable en función de las ideologías sociales asentadas en el racismo y la pureza de raza, que tal pureza no fue nunca real, que venimos mezclados desde los primeros tiempos y que tales mezclas explican también la evolución de la especie y lo que al presente llegamos a ser los humanos en nuestras diversas razas.

Una familia en una cueva en una exhibición del Museo Neandertal de Croacia (Reuters)

“Hay un neandertal dentro suyo: los humanos tuvieron sexo con otras especies y sus genes llegan hasta la actualidad”

(Extractdo de: Infobae)

<<Un nuevo estudio muestra que no hubo una división drástica entre el homo sapiens y el homo neanderthalensis, es decir, entre los hombres y los neandertals. Por el contrario, estas dos especies de la cadena evolutiva convivieron y hasta tuvieron sexo durante cientos de miles de años. Y las pruebas llegaron hasta la actualidad.

Es por eso que uno no debería burlarse del aspecto de estos antepasados: los genes del Neanderthal son entre el 1 y el 4 por ciento del genoma en personas en varios continentes, de Europa a Asia, pasando por América.

Pero no sólo con los neandertals tuvieron (mejor dicho, tuvimos) sexo los humanos, sino también con otra poco conocida especie evolutiva: el Homínido de Denísova, cuyos rastros de ADN de estos primates también se hallan en algunos lugares aún hoy. Y hasta con una tercera, desconocida hasta ahora.