Lo que los “neoliberales” no pudieron lo consigue el “socialismo comunitario”: terminar de destruir al Ayllu

Por Walter Reynaga Vásquez…

Tomado de El Deber…

Lo que sucedió recientemente en Llallagua, Norte de Potosí, el enfrentamiento entre facciones indígenas del MAS en procura de meterse de candidatos al parlamento, viene a ser lo último y más reciente de la tradición politiquera del MAS: provocar peleas y enfrentamientos entre aymaras, quechuas, indígenas, campesinos, obreros… a los que divididos los usa como tropa de choque al servicio de tal o cual caudillo del régimen socialista.

El mismo que de espaldas a su autoproclamada identidad indígena, antes que respetar a las organizaciones originarias y campesinas se da a avasallarlas sin un mínimo respeto por sus ancestrales formas de organización.  Afán en el que hace amplio uso de los dineros públicos para comprar conciencias así como de fuerzas policiales y judiciales a favor de los bandos comprometidos, como en contra de los disidentes. Lo hicieron con la CIDOB, con CONAMAQ, la CSUTCB, la FSTC-Tupak Katari, etc. Además de corromper a gil y mil de entre los líderes originarios y campesinos abrumándoles con granjerías, convirtiéndolos en apéndices del partido en calidad de operadores de sus políticas totalitarias anti indígenas.

<<La inauguración del evento contó con la presencia de Evo Morales, pero los resultados de la elección de representantes dividió a los masistas que terminaton a puños y golpeándose con sillas.>> (“Congreso del MAS en Potosí termina en bochornosa pelea campal”, El Deber, mayo 2019)

El gobierno socialista encabezado por Evo Morales reproduce así el trato irrespetuoso, manipulador y agresivo con los pueblos indígenas y los campesinos siguiendo la línea del colonialismo interno heredado de la colonia feudal española. Una tradición que en su último tramo arranca con el gobierno “movimientista” de la Revolución Nacional (1952…), es continuado por los gobiernos militares (1964-1985), los regímenes de la época democrática (MNR, MIR, ADN… entre 1985 y el 2005)), para luego ser aplicado por el MAS que lo lleva a mayores niveles de indignidad como de maestría manipuladora.

Así es como el socialismo en Bolivia, está llevando a su fin el proceso histórico de destrucción del Ayllu como forma de organización de las naciones originarias. Lo hace al convertir a las élites dirigentes indígenas en agentes del partido de gobierno. Función que asumen estos en calidad de intermediarios entre el régimen y las masas sociales de nuestros Ayllus. Puestos ahí, para desinformar y arrastrarlos detrás de Evo Morales, así como para acallar y ahogar sus justos reclamos reivindicatorios.

Estos afanes del MAS engranan con el proceso iniciado con la Participación Popular del MNR. El que le abre al liderazgo del Ayllu las puertas del sistema político boliviano corrupto invitándolo a también medrar de él. Un sistema hecho para enriquecer a las autoridades antes que para dirigir el país. De ese modo, el liderazgo indígena termina en calidad de agente y beneficiario del mismo, cuyo mando máximo mantienen en sus manos los grupos oligárquicos, disfrazados de derechas e izquierdas según  el momento. Así es como se redondea la obra de destrucción de la organización originaria andina, que había logrado sobrevivir a la brutal colonia española y la república señorial.

El “socialismo del siglo XXI”, llamado irónicamente por sus ideólogos, “socialismo comunitario” y “socialismo andino” ha logrado lo que los regímenes “neoliberales” no pudieron: degradar al Ayllu a la calidad de apéndice manipulable del gobierno nacional y las ambiciones de sus caudillos. Esto explica la pelea campal en el congreso del MAS en Potosí. Estamos, al parecer, asistiendo al final de la tarea histórica de demolición de las formas de organización social originaria de Los Andes, en manos del régimen marxista.

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