Lo que define la suerte de los países hacia la riqueza o la pobreza es el Sistema Fundamental de Organización Social. Marx diría el “modo de producción”

Por Walter Reynaga Vásquez/…

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Comentando “Un plan simple para cambiar al mundo y hacerlo mejor” (Facebook, 22-11-18) por Pablo Javier Deheza. Que con valentía se da a proponer cuatro tesis sobre la forma de construir un mundo mejor. Veamos dos de ellas, las más notables:

<<1. Que los pobres del mundo, las mayorías, se unan para tomar el poder en cada país.>>

Los pobres se han unido muchas veces para cambiar sus condiciones de vida y han generado movimientos revolucionarios cuyos resultados no han sido mayormente los deseados. Un ejemplo clásico, el de la revolución socialista a partir de Rusia (1917), que luego de un tránsito aparentemente exitoso, termina en desastre humanitario (1992). Tampoco ha tenido mucha mejor suerte la movilización popular llamada Revolución Francesa (1789). Y aquí, en Bolivia, son ya varias las oportunidades en las que el pueblo pobre ha logrado derrotar a los poderosos privilegiados sin por ello lograr que sus condiciones míseras de vida hayan cambiado apreciablemente. Entre lo más notable, la Revolución Nacional de 1952, la toma del poder con la UDP (1982-1985) y lo último el ascenso al poder del MAS (2006).

 

¿Qué es lo que falla?

Pues que ya en el poder las masas y sus líderes equivocan el camino instaurando modos de producción (con palabras de Marx) inapropiados a los objetivos de vencer la pobreza, desarrollar la economía y mejorar la distribución de la producción.

Esto es así, porque los resultados de los procesos de reorganización de la sociedad vienen definidos por los atributos del sistema fundamental de organización social adoptado, sea con el concurso de las masas en acción triunfante, o sin ellas. Así es cómo la configuración que toma la China en 1949, con el socialismo (la economía planificada en manos del gobierno), termina en fracaso, a pesar de la presencia militante de las masas pobres unidas en acción revolucionaria. Mientras la otra configuración organizacional (modo de producción) que adopta a partir de 1978, con Deng Xiao Ping, de economía de mercado y empresa privada nacional y extranjera en condición privilegiada, la lleva al éxito sacando de la pobreza a más de 800 millones de personas a la vez que pone a la China en camino de ser pronto la economía y el estado más poderosos del planeta.

 

<<3. Que transformen radicalmente la naturaleza de los estados modernos para ponerlos al servicio de las clases populares y no exclusivamente al del capital (la burguesía). >>

Bien. Pero, estamos en lo mismo: ¿Qué o cuál “naturaleza del estado” es la que conviene para servir mejor a las clases populares? No otra cosa que la cuestión fundamental del afán revolucionario: ¿Cómo tiene que ser el sistema fundamental de organización social que conviene a los fines propuestos?

Si de la experiencia de la humanidad (y del país) hemos de sacar enseñanza, tendremos que poner la economía en manos del estado resulta contraproducente, mientras que dejar la economía a las decisiones de los actores privados orientados por el mercado resulta mejor. Resultados que no tienen excepción alguna, imponiéndose en países de diversa condición racial, cultural momento histórico…  a lo largo y ancho del mundo, en los cinco continentes del planeta.

En suma, los sistemas de organización social que han dado preeminencia al empresariado han logrado desarrollo y mejor distribución del producto para bien de las masas sociales mejorando sus condiciones de vida. Y la prueba está en la migración masiva de gente, que va de los países socialistas y precapitalistas hacia los de capitalismo consolidado, y no, en sentido contrario.

¡Puede alguien desmentir nuestras afirmaciones?

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