Las clases sociales en el socialismo. Definidas por el acceso al poder político y sus privilegios en el aporte y reparto del producto social

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Las clases sociales pueden definirse por la situación en cuanto al aporte al producto social y al reparto del mismo. Según Marx, en el capitalismo, esto deriva de ser o no propietario de los medios de producción –la burguesía, dueña de estos medios, y la clase obrera desposeída de los mismos–. Lo que resulta en los privilegios de la burguesía, que recibe más de lo que aporte al producto social, en perjuicio de la clase obrera, obligda a aceptar mucho menos que su aporte. De ahí la injusticia, más aún bajo la idea de que es del trabajo obrero el que genera la “plusvalía”, de la que se apropia el burgués. Que sobre la base de su riqueza toma el poder. Hasta ahí el marxismo.

En la Cuba socialista, por estar todos los medios de producción en manos del estado, la explicación marxista sobre la economía capitalista de las clases sociales no cabe. Entonces, ¿cómo explicar la presencia de sectores sociales privilegiados y otros perjudicados en cuanto al aporte y reparto del producto social? El marxismo no da pauta para responder esta cuestión.

Pero ahí están las clases sociales, en Cuba, y esto pide explicación.

Ahí vamos. En el capitalismo, que la burguesía disponga de los medios de producción para sus intereses particulares, deriva de ser dueña de los medios de producción. Bajo el socialismo, en el mismo sentido, cuenta el tener el poder político (de facto en cuasi propiedad como efecto de la “dictadura del proletariado”), permitiéndole al gobernante y su entorno partidario disponer de los medios de producción en función de sus intereses particulares. Y eso es exactamente lo que viene ocurriendo en Venezuela, Cuba, Corea del Norte… como ocurría en su tiempo en la URSS, la China de Mao, Alemania Oriental, etc. Mientras el pueblo, convertido en proletario, marginado del poder y carente de medios de producción, queda limitado a recibir mucho menos que su aporte.

De donde resultan las clases sociales propias del socialismo: 1) los que poseen el poder y los privilegios, y, 2) los desposeídos del poder, explotados por la clase gobernante y reducidos a la miseria.

Diferencias de clase mucho mayores e injustas que las que se dan en el capitalismo, porque abarcan no sólo la economía sino también la política y los derechos sociales y humanos. Así es, de muestra, sólo evalúese la distancia entre un Fidel o un Kim Jong-un y cualquier ciudadano de Cuba o Corea del Norte. Líderes endiosados al lado de míseros sujetos humanos reducidos a condición de animales domésticos.

 

 

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“Las ‘aristocracias’ modernas en Cuba”

(La noticia comentada, extractada de: Cubanet)

<< La aristocracia oficialista

Según los politólogos marxistas, la aristocracia obrera existe en los países capitalistas y está formada por una élite altamente calificada, sobornada por la burguesía mediante la concesión de altos salarios, mejores condiciones de vida y cargos muy lucrativos.

Esos estudiosos aseguran que en Cuba, antes de 1959, esa élite estaba formada por trabajadores de empresas como la telefónica, la eléctrica y otras de  sectores emergentes.

En el año sesenta de la revolución que se proclamó contra la desigualdad social y política, en Cuba existe una aristocracia obrera unida a una profesional y otra oficialista. Dentro de ellas las metas personales se logran, excepcionalmente, gracias al talento. Lo determinante es la sumisión al régimen.>>

<<El sector más encumbrado dentro de la sociedad cubana está conformado por  altos oficiales de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, el MININT y  dirigentes de las  instancias intermedias y altas de la burocracia castrista.

Las condiciones de vida y de trabajo que estas personas disfrutan superan ampliamente a las del pueblo trabajador. Tratar de ocupar un cargo partidista o gubernamental para medrar a su costa se ha convertido en un notorio objetivo para muchos oportunistas.

Los cambios que se aprecian casi inmediatamente en el modo de vida de estas personas dejan pasmado a cualquier revolucionario, si es que todavía existe alguno de verdad. No puede ser de otra forma teniendo en cuenta que la inmensa mayoría de los cubanos fue educada en el respeto a la austeridad, la igualdad y el odio a la forma de vida no digo burguesa, sino siquiera acomodada.

Por eso muchos ciudadanos se alarman al ver que sus magros salarios no les alcanzan para alimentarse sanamente y estas personas viven de una forma que les resulta escandalosa, conforme a los principios de la revolución más justa del planeta, según afirman sus defensores.

Pero en el sesenta aniversario del castrismo sus ideólogos casi no hablan de igualdad social, aunque el mensaje que continúan lanzando es bien claro: quien quiera progresar debe cumplir sus reglas y mostrar sumisión absoluta. Gracias a Dios todavía hay cubanos que conocen la belleza de ser dignos.>>

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