La riqueza sale de la creatividad empresarial antes que del trabajo. Marx se equivocó

Nunca nadie hizo tanto daño con tanta buena intención, como Karl Marx.

Por Walter Reynaga Vásquez…

Resultado de imagen para Marx fracasó

El ciclo D-M-D’, del que nos habla Karl Marx, tiene varias condiciones para culminar exitosamente. Una, que M cambie, que crezca su merecimiento de valor. Esto es que la riqueza implicada en M haya aumentado, que haya habido producción.

¿Cuál el origen, causa o factor de este incremento del producto? Esta es la pregunta crucial de cuya respuesta depende la comprensión cabal de la economía capitalista. Marx dice que es el tiempo de trabajo (socialmente necesario) cristalizado en la mercancía.

Examinemos la tesis marxiana. ¿Qué pasa cuando una empresa no logra vender su producción? Que no se cumple el ciclo D-M-D’ exitosamente, que M no se vende o no se vende en el precio esperado por el productor. Lo que en términos habituales ocurre porque  la demanda no le da a M el valor que supone haberle dado la empresa productora. Un escenario donde ciertamente, antes que producción hubo no producción. Condición esta nada extraordinaria en la actividad empresarial, con empresas fracasando en sus negocios, entrando  en pérdida antes que en ganancia.

Pero, en estos casos, ¿qué ocurre con el trabajo de los obreros, por qué su trabajo no ha generado mayor riqueza? En las condiciones habituales del mercado (al margen de circunstancias de depresión) la respuesta es, porque el proceso del negocio (en procura de un ciclo exitoso de D-M-D’) estuvo mal diseñado  –sea por inadecuada previsión de la evolución de los mercados, ingeniería deficiente, agentes administrativos inapropiados o lo que fuere–. De donde resulta que el esfuerzo productivo (de ingeniería, administración, actividad de los operarios, capital insumido…) resulta en fracaso, generando menos producto que el insumido en el proceso –donde D’ (más dinero que D) se transforma en D” (menos dinero que D)–. Cosa que suele ocurrir a diferencia de otros negocios, que mejor diseñados, arrojan ganancia con el mismo esfuerzo productivo. ¿Dónde está la diferencia?

Por lo visto, la diferencia no está en la cantidad de trabajo insumido, ni en los materiales o la maquinaria… precisamente, sino, en la calidad del diseño de combinación de los recursos involucrados en el esfuerzo. Esto es, en la capacidad creativa de quien está a cargo del diseño del negocio. Es decir en la calidad del trabajo gerencial. Lo que confirma el abundante hecho de las empresas del estado (aquí en Bolivia como en otras partes) en habitual estado de pérdida, por obra de un trabajo desidioso (muchas veces bajo el signo de la corrupción) de sus planteles gerenciales. El que a despecho del trabajo aportado por  sus enormes nóminas  de  trabajadores lleva a las empresas públicas a una habitual situación deficitaria. Uno de los factores del fracaso de la economía socialista, la que está en manos del estado.

Entonces, Karl Marx se equivocó al suponer que la riqueza, el valor económico, de la mercancía tiene por causa el tiempo de trabajo (socialmente necesario), porque la riqueza, antes que emerger del trabajo obrero es producto del trabajo gerencial. El ciclo exitoso D-M-D’ se explica por el diseño empresarial. Y el mercado, es decir la realidad, lo reconoce, de ahí las grandes fortunas logradas por diseñadores de negocios como los Mark Zuckerberg, Jeff Bezos, Ma Huateng (chino), Bill Gates, Jack Ma (chino), Amancio Ortega, Elon Musk… y muchos otros más jóvenes incluso que han traducido su creatividad empresarial en abundante riqueza.

Este es un trabajo insirado en el video de Darin McNabb explicando el pensamiento de Karl Marx expuesto en “El Capital”.

Comentarios desde Facebook