La izquierda, su vacío programático y el ardid de la redistribución, tras de la que sus líderes enriquecen a costa de Estado

Por Walter Reynaga Vásquez…

<<El programa de la izquierda consistiría, así, más en endulzar el sistema prevaleciente en lugar de abordar las fuentes fundamentales de desigualdades económicas, sociales y políticas.>> (Dani Rodrik, “La decisión que la izquierda debe tomar”, Nueva Sociedad).

Nunca mejor dicha y expuesta la pobreza ideológica de la izquierda en su afán socialista. Sus ideólogos y líderes, en sus mejores tiempos, hablaban de REVOLUCIÓN (así con mayúsculas), de cambio de estructuras, de una nueva era para la humanidad, de dicha y prosperidad… Ahora, ahora hablan de no más que “endulzar” el sistema capitalista. Aderezar el régimen de mercado con bonos y subvenciones, declaraciones de derechos e igualdades (que igual no se cumplen), salarios mínimos, dobles aguinaldos, nacionalismo (sino autoctonismo como en Bolivia), antiimperialismo, antineoliberalismo, corrupción ampliada y compartida con el liderazgo popular… Toda una batería estratégica destinada a dopar a las masas y distraerlas mientras éllos, los bienhechores líderes de la izquierda en el poder, aprovechan el contento popular para saquear las arcas del Estado. Tal como dicen: “al que parte y reparte le toca la mejor parte”. ¿No fue y es ese el afán de los Chávez, Maduro, Ortega, Kirshner, Lula, Evo Morales y los Castro de Cuba?

Lo cierto es que a estas alturas de los hechos, y desechos… muerta la revolución leninista stalinista y fracasado Karl Marx, de la ideología de la izquierda no quedan sino retazos caricaturescos. “Muerto el perro, muertas las pulgas”.

Qué sería lo ideal para la izquierda: reemplazar el “modo de producción” recomendado por los Marx Engels (puesto en práctica por los Lenin, Stalin, Mao, Castro…) por otro menos irracional. O mejor aún, proponer un modo de produción que pudiera llevar a las masas a disfrutar de una vida acorde con los magníficos ideales del humanismo socialista. Pero, de esto no se ve nada, por ningún lado, ni en mero boceto.

Qué pasó. Una de dos (o las dos): que los ideólogos de la izquierda sufren de deficiencias intelectuales, o que la línea del pensamiento de Marx, la “ciencia marxista”, no da para sobre sus fundamentos construir, nada. Nada que valga la pena. Precisamente porque de ciencia, el marxismo, tiene sólo el rótulo de consigna.

Así es como la orgullosa izquierda viene acabando en calidad de adorno del sistema capitalista, al que un día juraron enterrar. Cuando el Ché Guevara en sus momento de gloria, decía: “La mayor dignidad humana es la del guerrillero…”

Aclaremos que la redistribución, el postulado de la igualdad, el progreso… dejaron de ser tema real de los afanes de la izquierda real. Lo expone la anteposición de la desaforada avidez de sus líderes en el poder arrastrados a una conducta definida por la corrupción, la mezquindad y la inmoralidad. Hoy los ideales de la, izquierda no son más que discurso y truco, útil para engatusar a las masas arrastrándolas detrás de sus inconfesables afanes de riqueza y poder vitalicio. ¿Podría ser mayor la degradación de la izquierda y el socialismo, vistos estos sus afanes y la calidad de sus caudillos: los Maduro, Ortega, Evo Morales, Kirshner, Lula, Castro…?

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