La izquierda no tiene más programa que aumentar la burocracia estatal inepta y corrupta. En Chile como en Bolivia desde el MAS hasta…

Evo Morales y sus cuadros dirigentes se llenan la boca con que “la oposición no tiene programa”. Y no están del todo equivocados. La oposición tradicional, también militante de la izquierda populista como el MAS, no tiene mayor idea programática que suavizar la política del mismo MAS y hacerla menos arbitraria con la economía, la justicia y la ley.

Si así está la oposición, el MAS no está mejor al insistir en su programa socialista, estatizador y totalitario a semejanza de las oligarquía castrista y la madurista. Un programa ya fracasado en Cuba como en Venezuela…

Los masistas, dentro de sus marcos ideológicos, no tiene la menor sospecha programática para sacar realmente al país de la pobreza, el atraso, la injusticia social, mejorar la educación o enfrentar la corrupción y la deficiente administración en el gobierno, que llega al punto de ser un verdadero lastre para la actividad productiva del país y la ciudadanía. Peor aún, su afán estatizador sólo deriva en el ahondamiento de los problemas del país. Lo que se ha de hacer evidente al pasar el cuarto de hora de bonanza redistributiva basada en el ingreso circunstancial de recursos financieros desde el exterior, como efecto de la subida de los precios de nuestras exportaciones.

Así estamos, bajo la hegemonía del populismo marxista que incluye tanto al MAS como a sus opositores más visibles.

A diferencia, la derecha Chilena sí tiene un programa distinto al de la socialista Bachelet. Así, se propone encarar con acciones precisas el problema de la deficiente administración pública, apelando a la digitalización de sus actividades y servicios. Mientras que la presidenta saliente, antes que encarar el problema está aumentándolo, dejando un lastre para el próximo gobierno (que saldrá de la derecha según las encuestas).

Entre los problemas fundamentales de nuestro país, Bolivia, están la corrupción y la ineficiencia en el gobierno y la administración pública, en un grado mucho mayor que en Chile. Problemas que cuasi anulan la función social del estado, llevándolo a la condición de lastre.

Y vale poner de relieve que Piñera y Kast, los dos únicos candidatos de la derecha chilena, coinciden con nuestro Programa Social Libertario en lo que se refiere a su propuesta de digitalizar la administración pública y liberar al estado de miles de burócratas ineptos, cuando no corruptos.

Resultado de imagen de corrupción burocracia

“Bachelet ata las manos del próximo gobierno chileno con 1.200 burócratas laboralmente intocables”

 (Extractado de: PanamPost-Andrea Kohen, 2017)

<<EL discurso generalizado de los candidatos presidenciales de izquierda (que son todos menos 2, Piñera y Kast) es “no hay que dejar que la derecha gane” y si bien uno podría justificar esos dichos en la ideología, esto se vuelve insostenible frente a la carencia absoluta de “proyecto país”. No hay ideas en la izquierda que no sean conservar el poder, y gracias a la evidencia ya sabemos para que desean ganar las elecciones. Nada mejor que ser un inepto y vivir a costa de otros.

Lo que hace Bachelet y su elenco es simplemente impedir la modernización del Estado, conservar el alto gasto público en favor de sus amigos políticos y ganar así sea los votos de los beneficiados con estas conexiones. Es una contra modernización del Estado que en vez de avanzar hacia la tecnología y el verdadero empoderamiento de la sociedad civil, se estanca en la acumulación de burócratas, la mayoría no calificados y que con el tiempo aumentan su incompetencia por la seguridad de la inamovilidad.

En resumen, a la izquierda chilena le conviene el atraso, el medievalismo estatal y la burocracia, porque siempre quien defiende el estatismo, en el fondo defiende vivir a costa de otros.>>

Comentarios desde Facebook