La fórmula del arreglo donde todos ganan, menos… el pueblo norcoreano y sus derechos

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Por Walter Reynaga.//

 

El fin de la guerra fría y la estrategia de sostenimiento de las élites socialistas…//

La Guerra Fría que enfrentando países socialistas y capitalistas mantuvo a la humanidad al borde del desastre final fue superada por dos hechos: 1) el fracaso y caída de la economía socialista encabezada por la URSS sobre sus propios cimientos y principios, y, 2) la revolución que deja atrás el socialismo para abrazar la economía capitalista, que inicia y encabeza la China de Deng Xiao Ping desde 1978.

Una pelea requiere de dos. Y, ocurrió que en la dichosa Guerra Fría desapareció uno de los contendientes: el “campo socialista”, por obra de la profunda irracionalidad del sistema económico en manos del estado. Mientras tanto el campo capitalista mundial sólo tuvo que mirar que lleguen a suceder las cosas que tenían que suceder.

Entonces fue, ante la debacle de la URSS y los comandos partidarios socialistas sumidos en la confusión, que la estrategia china marcó el rumbo del reajuste requerido por las élites marxistas para sobrevivir al desastre. No otra cosa que desechar la economía marxista y asumir un sistema que combine el mercado, la empresa privada y la dictadura del Partido Comunista, al exacto modo fascista.

Para ello, mucho antes de la caída de la URSS, el gobierno chino asumió el sacrificio de extenderle la mano al odiado “imperio capitalista”, a la vez que lisonjeaba a las empresas transnacionales de los EEUU, Europa, Japón… Todo esto, para que los grandes empresarios vieran en la China un lugar donde hacer buenos negocios. Afán en el que no limitaron esfuerzos, entre otras cosas, dar fe de seguridad jurídica, bajos impuestos, mano de obra disciplinada, sindicatos inocuos, libertad para repatriar sus ganancias y rebaja de impuestos si los reinvertían en la China. En suma, mostrar a la China como un país confiable e interesante para la timorata empresa privada transnacional. Y, si para conquistar la voluntad de los empresarios extranjeros hubiese sido necesario escupir sobre la imagen de Marx y Mao, lo hubieran hecho.

La estrategia de la economía de mercado dio pronto sus frutos. La China entró en un proceso de desarrollo inédito en la historia de la humanidad, alcanzando tasas sostenidas de crecimiento por encima del 10% de su PIB por décadas. Así fue que los gobernantes de la China pudieron mejorar el nivel de vida de las masas y mostrarles un horizonte de mejores días aun.

Con lo que el Partido Comunista de la China no sólo que se afirmó en el poder dictatorial, sino que se proyectó a sus dirigentes a la condición de nueva élite empresarial cabalgando dos corceles: el poder político y el poder financiero. Tanto es así, que al presente ni desde fuera ni desde dentro de la China se puede advertir atisbo alguno de descontento político o la incubación de rebeldía alguna capaz de poner en riesgo la hegemonía de las élites del PCCH.

 

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Los seguidores de la estrategia china

Es esta ruta de éxito económico y político que están copiando y siguiendo las élites socialistas del Vietnam. La misma que intentan reproducir los cubanos como los países del “socialismo del siglo XXI”, y Corea del Norte. Vietnam con éxito, pero no así los demás países socialistas que no terminan de dar el paso revolucionario hacia la economía de mercado.

 

¿Por qué no lo consiguen?

Según se ce, porque no terminan de redondear las condiciones necesarias para reproducir la situación estratégica de la China. En el caso de Corea del Norte por mantener un espíritu de beligerancia con los países capitalistas y especialmente con los EEUU. Los otros porque no terminan de entender la mecánica de la economía de mercado, obnubilado su entendimiento por el apego fanático a las consignas marxistas de los tiempos de la Guerra Fría.

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La astucia de Kim Jong-un y los chinos

Pues bien, ahora ocurre que Corea del Norte está borrando su condición de país beligerante anticapitalista (“Trupm, China y el Misterio de Corea del Norte”), sumando esta condición a las ya creadas en procura de atraer la inversión extranjera directa, que tan displicentemente lo estaba mirando. Así, redondeado el cuadro de condiciones necesarias para interesar y acoger a las transnacionales y entrar en zambullida a la economía de mercado mundial, Kim Jong-un espera ver los mismos frutos que en la China, la llegada a raudales de capital y tecnología a Nor Corea. Un paso trascendental para este país pobre y atrasado ansioso de desarrollo y riqueza. Así como para la región y el mundo por trocar en paz y convivencia un escenario de inminente guerra.

Un viraje asumido no sin sorpresa para la opinión pública internacional. Obra, al parecer, de los sabios consejos de las experimentadas  élites comunistas de la China. Las que con conocimiento de causa y paternalmente le habrán hecho escuchar al capo de Nor Corea una arenga como esta:

  • Mira muchacho… estas en problemas, jamás lograrás derrotar a los EEUU militarmente, ni podrás chantajearlos tanto como para obtener de ellos las granjerías necesarias para paliar los problemas de tu país ni la paciencia que se requiere para pasar tus amenazas. Y así como vas, no podrás sostener la economía de tu país y menos alcanzar el desarrollo, no en un ambiente internacional hostil. Y nosotros no podremos ayudarte más, ya agotamos nuestras posibilidades. Entonces, librado a tus fuerzas terminarás cayendo más temprano que tarde.
  • Pero lo peor, es que te hundirás por un mero error, empeñado en una ruta que no tiene razón de ser, que es totalmente innecesaria, peligrosa y francamente tonta. Bueno… parece que vas entendiendo. Por tu bien cambia. Hazle un favor al mundo y hazte un favor tu. Copia nuestra estrategia, que es ya camino probado, y alcanzarás la gloria, como nosotros. Acércate a las potencias capitalistas del mundo, dale la mano a Donald Trump como a los jefes de Corea del Sur y aprende a sonreírle a todo el mundo. Con esto habrás dado el paso requerido para ganar la confianza definitiva de los inversionistas. Será entonces que empezarán a apreciar tus esfuerzos por atraerlos.  Tu país recibirá los capitales y la tecnología que necesita. Desarrollarás la economía, la población vivirá en mejores condiciones y habrás fortalecido tu dominio y hegemonía política.
  • A las grandes potencias capitalistas no les interesa qué estilo de gobierno impongas en tu país con tal de que entres al sistema mundial de la economía de mercado. Esto es, que tu país se dedique a trabajar y le venda al mundo su producción, y que con la plata obtenida se de a comprarle al mundo su producción. ¡No seas tonto muchacho! Así es como funciona la economía de mercado generando riqueza y gloria para gil y mil. Vivirás en jauja, fortalecerás tu dinastía y tu familia como a los amigos del partido, y todos juntos y coordinadamente se proyectarán al mundo de los negocios como grandes empresarios con magníficos capitales e influencias… ¡Mejor no te podría ir.

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