La estrategia aliancista de la oposición y sus alcances. Sin programa no llegarán lejos

Por Walter Reynaga Vásquez…

Lo que se está haciendo y el alcance de las alianzas

La oposición, en sus expresiones principales (Mesa y Ortiz) ha asumido como método principal de campaña electoral el hacer alianzas con organizaciones y grupos de toda índole, imitando la estrategia del MAS que los aglutina en torno al CONALCAM. De ahí las publicitadas firmas de alianza con tales y cuáles grupos y organizaciones.

Qué son en realidad estos grupos afanados por firmar alianzas con candidaturas de oposición

Mayormente, son asociaciones circunstanciales de personas del ambiente partidario (muchos habiendo pertenecido a varios partidos incluido el MAS) y del ambiente dirigencial con antecedentes de haber hecho carrera al servicio de tal o cual partido o gobierno. En suma, gente que ha hecho forma de vida arrimada a las élites dirigentes del país, las que medran del poder político y han hecho oficio de esta actividad. Sin desmedro de lo dicho, esta diversidad de agrupaciones tiene hoy un denominador común: su descontento con el gobierno del MAS. Algunos por su posición ideológica, de aprecio por la democracia, y muchos por resentimiento con el MAS al no haber logrado del gobierno un lugar en la administración pública, cargos dirigenciales en sus “movimientos sociales” o alguna granjería a costa del estado.

Cómo están procediendo estos grupos aliancistas

Inician sus afanes tocando las puertas de la candidatura opositora mejor ubicada en las encuestas, la de Mesa. Al no conseguir ser atendidos y acomodados con posibilidades de contar en sus listas de candidatos, pasan a tocar las puertas de Ortiz y luego de los otros candidatos… Siempre en el afán de lograr un lugar en las listas o dentro del próximo gobierno o en las candidaturas de las elecciones subnacionales siguientes.

Cuánto podrían aportar en votos

De conseguir un lugar expectable en las listas o confirmar posibilidades ciertas de contar en el reparto de cargos del próximo gobierno, o en las candidaturas para las elecciones subnacionales se empeñarán efectivamente en apoyar la candidatura. Aunque su capacidad real de aporte con votantes reales es escaso al estar las elites dirigentes ya mal vistas por la ciudadanía de a pie. En El Alto, el triunfo de Chapetón ante el MAS se debió a eso, a ser una persona ajena a las élites dirigenciales. Con todo, cada grupo firmante de alianza aportará con los votos de la docena de sus integrantes más algunos de sus familiares cercanos. Lo que es realmente muy poco, a contraste de sus declaraciones y posturas de gente que arrastra multitudes.

De no entrar en las listas, y en franja de seguridad, lo más probable es que estas personas terminen decepcionadas y resentidas, con ganas de darle la contra a la candidatura aliada.

Lo que da cuenta del esmirriado potencial de aporte electoral de la estrategia de alianzas para las candidaturas de oposición. Por lo que el centrar la campaña electoral en la misma y su impacto pequeño publicitario, descuidando el abordar a la gran masa votante de a pie, implica una grave limitación. No debemos confundir la opinión popular, la de las masas sociales, con la opinión de las élites dirigenciales y políticas de base, mayormente fanatizadas y enceguecidas por las consignas populistas de moda, e integrantes del corrupto sistema político del pais. Confusión habitual entre los capos de la política boliviana y sus intelectuale al tomar la opinión de los dirigentes como si fuera la opinión de las masas ajenas a los trajines de la política y los capos sindicalistas… que medran a su costa. De este modo, los líderes del mundo político creen estar llegando al pueblo cuando sólo están hablando con intermediarios que viven de espaldas a la población que dicen representar.

2. Llegar a las masas y ganar su apoyo

De la posibilidad de llegar a las masas y despertar sus sentimientos de apoyo es que depende la suerte de las próximas elecciones. Que aunque no culminen como debe ser en la elección de nuevos gobernantes… sentará las bases para las luchas políticas por la democracia y la derrota definitiva del proyecto totalitario encarnado por los Morales Linera.

La situación actual, candidaturas y ciudadanos votantes

En lo que corresponde a los simpatizantes del MAS, difícilmente serán conmovidas por los discursos de los candidatos de la oposición. Ahí están y ahí se quedarán, porque se trata de gente ligada al régimen por intereses y privilegios, sea como funcionarios de la administración pública, beneficiarios del Presupuesto General del Estado o personas que viven obnubiladas por la arrolladora propaganda oficial. Las encuestas indican que supondrían como un 25% de la masa votante.

Los votantes consignados como simpatizantes de las candidaturas de Mesa y Ortiz (que juntarían un 38%), comparten su rechazo rotundo y definitivo a la candidatura del MAS y sus afanes dictatoriales. Gente sobre la que la propaganda oficial no incide. Los factores de las preferencias entre Mesa y Ortiz se limitan a detalles superficiales, tales como ser gente más o menos nueva, ser más o menos capaces y patriotas, etc. Escenario en el que sin embargo, cuenta el ser una verdadera alternativa al MAS y la línea socialista, y el tener la capacidad requerida para derrotar a Evo Morales en las elecciones aglutinando a la oposición. El resto, los que apoyan a los demás candidatos de oposición, cuenta poco o nada. Panorama en el que la fuerza de los indecisos cuenta definitivamente (como un 30% de la masa votante).

El común vacío ideológico programático

Hasta el momento, si algo falta, y se extraña, en la contienda electoral son propuestas ideológico programáticas. Lo que se advierte más que en los anteriores eventos electorales por haberse puesto en evidencia el fracaso del modelo socialista hoy en el poder –del que el desastroso afán por sostenerse en el poder, en Venezuela, es paradigma–. De ahí que la ciudadanía diga y se pregunte: ¿si socialismo no, qué? En este desierto programático estarían pesando dos factores: 1) la carencia de estudios al respecto, efecto del tradicional desprecio de las élites partidarias por este asunto –gente que entiende el programa como la lista de ofertas para sonsacarle su apoyo al votante–; y, 2) el miedo a provocar el rechazo de la masa votante planteando cosas inoportunas.

Un ambiente ideológico timorato en el que hasta el MAS ha preferido diluir su oferta programática. Como se puede advertir, ni los voceros ni las cuñas publicitarias del gobierno hablan ya de la “agenda patriótica 20-25” ni del “socialismo comunitario” o el “suma qamaña” y menos aún del “socialismo del siglo XXI” o la militancia de Evo Morales en el marxismo leninismo. Sin duda que en este giro pesa el nuevo escenario ideológico señalado por el desprestigio definitivo del populismo en toda América Latina, obra de su desastroso desempeño en Venezuela. De ahí que la campaña publicitaria del MAS se esté limitando a mostrar los “logros” del régimen a contraste, dicen, de lo “poco o nada” que habrían hecho los gobiernos “neoliberales que buscan retornar al poder”. Mientras que la oposición se limita a denunciar los hechos de corrupción del régimen y los tratos con el narcotráfico.

El país está en un ambiente político de vaciamiento ideológico programático, a pesar de ser estos elementos la esencia de la acción política. Pesa el fracaso del socialismo en el poder arrastrando a la desgracia al pueblo venezolano, y su vinculación estratégica con el narcotráfico, arrastrando al desprestigio a la corriente ideológica marxista y sus aderezos. Mientras que los opositores al socialismo no terminan de entender que este fracaso implica el fracaso de la teoría marxista y sus derivaciones. Dirigentes e ideólogos que por inercia ideológica, se ven incapacitados de ver más allá de las viejas consignas socialistas, temerosos de terminar entendiendo la superioridad de la sociedad de libre mercado y empresa privada, para “sin querer queriendo” verse moralmente obligados a asumirlo. Pesa también el pobre nivel de comprensión de la realidad social y económica de nuestras élites intelectuales, a más de las limitaciones actuales de las ciencias sociales.

Las ventajas de presentarse con un buen programa

Pero, como corresponde a la naturaleza de la política y su función en la sociedad, no debería extrañar que los bolivianos estemos esperando con ansia escuchar propuestas ideológicas, ideas de gobierno al margen de las trajinadas consignas habituales, como: lucharemos contra la corrupción, industrializaremos el país, 200 mil empleos, diversificaremos la economía… mejor educación, mejor salud… Aunque es cierto que Patzi y Cárdenas se han dado a proponer cosas algo distintas, que a simple vista se perciben sólo como poco más que consignas demagógicas elaboradas con apuro y planteamientos de manual incapaces de conmover el sentimiento popular.

En este desierto, la candidatura que logre poner en el escenario una propuesta programática seria y atrayente habrá ocupado gran parte del espacio y marcará el compás de la pugna electoral. Y el pueblo se lo habrá de reconocer. Más aún si tiene la capacidad de abrir debate en torno a sus planteamientos. El éxito de estas acciones dependerá en mucho de la calidad de la propuesta, la que tendría que poseer dos condiciones necesarias: 1) planteamientos capaces de enfrentar realmente los problemas fundamentales generadores de la pobreza y el atraso del país, en procura del desarrollo económico y la perspectiva de llevar a Bolivia hacia el progreso, concordante con la macha de la humanidad en este siglo XXI; y, 2) que estos planteamientos, traducidos en consignas, sean capaces de impactar en el sentimiento popular inspirando su apoyo. Hablamos pues de una propuesta como la del Programa Social Libertario de inédito contenido.

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