La BBC pregunta: “Evo Morales busca la reelección: ¿en qué se diferencian los modelos económicos de Bolivia y Venezuela?”

Por Walter Reynaga V…

Tanto Evo Morales como Nicolás Maduro, y antes Hugo Chávez, se dicen socialistas. Pero los resultados de sus gestiones económicas no pueden estar más lejos. ¿Por qué Bolivia no ha vivido un desastre económico como el de Venezuela? (BBC, El Deber: “Evo Morales busca la reelección: en qué se diferencian los modelos económicos de Bolivia y Venezuela, 17-10-19).

Ambos países tienen el mismo modelo de economía definido por el afán socialista de estatizar la economía y conducirla a voluntad en procura del progreso de las masas sociales.

En esa línea, Venezuela goza de una década de espectacular crecimiento del PIB que avanza a un promedio del 5,9%. Pero luego, hacia el 2014,  inicia la fase de caída sostenida, en la que continúa, como efecto de la acumulación de problemas derivados de la natural irracionalidad del modelo: ineficiencia, desperdicio y corrupción en el ampliado y estratégico sector estatal, caos en el sistema de precios, arbitrariedad sobre la propiedad privada e inseguridad jurídica que derivan en temor y parálisis de la iniciativa empresarial.

Bolivia, bajo el mismo modelo alcanza un promedio de crecimiento del PIB del 4,8%. Menor al logrado en Venezuela. Modelo que al presente viene entrando en fase de decadencia, por obra de su referida irracionalidad del mismo. Situación visible en el reiterado déficit fiscal, la disminución rápida de divisas, empresas estales en situación deficitaria, inseguridad jurídica, una moneda sobrevaluada y una ideología fomentada desde el poder de repudio a la actividad empresarial privada.

Ambos gobiernos se benefician de la fase de precios altos de las principales exportaciones y la riqueza generada por el narcotráfico.

La diferencia está en que el régimen boliviano es menos agresivo con la empresa privada y más cauteloso en la manipulación del mercado.  Y en el mismo sentido, y a favor de la economía, en Bolivia cuenta la enorme amplitud y vitalidad del sector informal (que emplea a más del 80% de la PEA). Sector que está mayormente en manos de la población indígena y mestiza, habituada a su auto sostenimiento y capaz de generar excedentes para el mercado.

Diferencias que no están evitando en Bolivia la fase de decadencia típica de este modelo de economía populista llamado “socialismo del siglo XXI”. “La verdad del momento actual es el momento siguiente” (Hegel).

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