La alianza revolucionaria estratégica entre el proyecto socialista antiimperialista y el narcotráfico

La guerra declarada por Marx al capitalismo hace ya más de siglo y medio ha apelado a toda clase de recursos y medios en procura de alcanzar sus objetivos, derrotar al gobierno procapitalista, tomar el poder e instalar el régimen socialista. El santo odio revolucionario al capitalismo, la empresa privada y al imperialismo cultivado porfiadamente ha dado cobertura moral para cometer todo género de acciones en el mejor estilo maquiavélico en procura de alcanzar objetivos a cualquier costo.

En este marco, los socialistas no podían dejar pasar al narcotráfico y su gran poder financiero sin sacarle provecho. Menos aún, cuando por su condición de organización paramilitarizada enfrentada a los estados capitalistas, estaba ya de hecho en la misma vereda que los revolucionarios socialistas.

Las condiciones fundamentales de la asociación entre las fuerzas marxistas y los narcos estaba pues establecidas, y sólo hacía falta la emergencia de circunstancias que la concretizaran en hechos. Y eso parece haberse dado con la guerrilla marxista colombiana, tal como refiere Miriam Celaya:

<<Por otra parte, el arresto y encarcelación del señor Santrich no sorprenden demasiado a la opinión pública. Era un secreto a voces que, tras perder el apoyo financiero y logístico de la extinta Unión Soviética, los combatientes marxistas de las selvas colombianas, otrora campeones de la causa de los humildes, habían evolucionado rápidamente a narcoguerrilleros.

El tráfico de cocaína y la extracción de oro que, se asegura, siempre formaron parte del “autofinanciamiento” de los luchadores, se convirtieron así en fuentes esenciales para el sostenimiento financiero y material de la guerra, y en la matriz para el enriquecimiento de los miembros de su cúpula.>> (Cubanet: “Guerrilleros millonario y narcotraficantes angelicales”, 27-04-18).

 

Resultado de imagen para elogio del crimen karl marx

 

Que la condición delincuencial del narcotráfico podía inviabilizar la asociación con las fuerzas socialistas. Cierto, así debía ser. Pero los cruzados de la guerra anticapitalista, arrinconados ya por el fracaso del socialismo con el derrumbe de la URSS y todo el “campo socialista” se dieron maña y licencia contra toda moral para dar curso a esta espuria alianza. Sin cuidado alguno de que, quien se asocia a un criminal es también un criminal. ¿Podía caer más bajo el proyecto socialista inaugurado por Karl Marx?

Así es cómo la práctica socialista revolucionaria en el siglo XXI termina degradando la naturaleza y dignidad de la ideología fundada por los Marx Engels, liquidando lo poco rescatable que todavía le quedaba luego de más de siete décadas de la práctica iniciada con revolución bolchevique (1917). No otra cosa que la realidad lacerante que se expone hoy al mundo en la vitrina socialista venezolana bajo conducción de Maduro y la familia cubana Castro. Una realidad de la que no estamos lejos los bolivianos bajo  la conducción de Evo Morales empeñado en copiar al régimen venezolano. Su última hazaña en este orden: la ley de creación de las llamadas “empresas sociales”.

A estas alturas ya no es posible confundir a las masas negando que el proyecto del MAS sea un típico proyecto socialista. Lo es, para desgracia del país.

Pero ¿están rebasando realmente las pautas del marxismo las guerrillas marxistas, los Castro,  Maduro… con estas sus estrategias? Quizás no, si tomamos en cuenta algunos escritos del propio Marx, referidos a la función del crimen en la sociedad capitalista: “Ha de haber algo putrefacto en la médula misma de un sistema social que aumenta su opulencia sin reducir su miseria, y aumenta en crímenes aún más rápidamente que en números.” (“Crimen y pauperismo”, publicat al New York Daily Tribune, el 16 de setembre de 1859).

Comentarios desde Facebook