¡“Fachos…”! Los prepotentes e irracionales están en todas las trincheras marxistas como nazifascistas, “pachamamistas”…

Están entre los que desprecian la inteligencia del prójimo, su dignidad y derecho a la libertad y a tomar sus propias decisiones. Entre aquellos que se dan de dueños de la verdad y “lo correcto”, sea que estén en las posturas de culto a “la ciencia marxista”, la sagrada palabra del Jefe o la “palabra revelada”. Los “fachos” también pululan entre los que sintiéndose los únicos con la verdad y lo justo se dan el “derecho” de conducir pueblos… Como entre los poderosos gobernantes que sabiendo en sus manos los enormes recursos del Estado asumen que sus razones tienen la magnitud de  las fuerzas públicas de que disponen. Entre los que asumen el poder y la representación como su negocio particular: algo puesto para su gloria y enriquecimiento. Y, los que ya asentados en el mando, embriagados de poder y de la salamería de los llunk’us de que se rodean, se sienten con derecho a gobernar y señorear por siempre…

Fernando Mires, con su habitual tino certero habla de los Putin, Erdogan, Maduro, Trump, como podría estar hablando de Evo Morales. Pero, dice Mires, facho no equivale a fascista. Aunque, a la luz de los hechos, sí equivale, igual que a marxista, como a dictador derechista. Todos, prevalidos del poder político avasallando la economía y la sociedad lo mismo que a los individuos.

<<¿Quién por ejemplo no ha visto a Putin cuando se hace fotografiar con el torso desnudo y un fusil? El mensaje simbólico es clarísimo: soy un hombre vital, fuerte y poderoso. No como esos liberales y “progres” que defienden a maricones y lesbianas. Yo en cambio defiendo los valores de la patria en contra de sus enemigos: los decadentes que anhelan destruir nuestra  juventud, nuestra virilidad, nuestras familias, nuestro honor. ¿No hace al fin lo mismo el ex futbolista Erdogan cuando manda apalear a los homosexuales en las calles? Trump, en cambio, pone el acento en su odio a los intelectuales y a los extranjeros (sobre todo en contra de los latinos pobres.)  Y como no puede fotografiarse con el torso desnudo, a lo Putin, para exaltar su supuesta virilidad debe conformarse con un ridículo tupé.

Y hasta el mismo dictador Maduro, cuando baila salsa como si fuera un elefante de circo ¿no intenta transmitir a “su” pueblo hambriento un mensaje de alegría, juventud y virilidad? Esos personajes –hay muchos más-  han sido todos cortados con la misma tijera. En cierto modo representan en sus personas la alianza entre las elites y la chusma de la que nos hablaba Hannah Arendt. Elites porque controlan el poder. Chusma porque hacen ostentación pública de sus infinitas vulgaridades.>> (F. Mires: “Chusma Tuitera”)

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