En esta hora crucial del pueblo boliviano… ¿Qué hacer?

Por Walter Reynaga V…

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El ambiente está cada vez más tenso, los comandantes del régimen socialista, los Morales Linera y sus jefes cubanos, están como fiera acorralada. El comando continental del socialismo del siglo XXI así como el del país está sorprendido por la masiva y creciente reacción del pueblo. La situación no había sido tan favorable para ellos. Las cosas no iban tan bien como pintaba la tropa de llunk’us (lisonjeros) que los tienen cercados y en las nubes. Con todo, el futuro inmediato se ve todavía incierto, aunque con creciente ventaja para el país y en desmedro del gobierno.

El resultado no está definido aún. Aunque ya debiera estarlo, con el gobierno cediendo ante el incontenible empuje del país, tal como se ve en Chile, Ecuador… Así debía ser, pero, aquí no estamos con un régimen cualquiera, sino, ante un régimen socialista en su peor versión, la aliada estratégica del narco. El que ha dado ya evidencia de ciego fanatismo y apego al poder bajo la conducción de caudillos desquiciados, enervados por el miedo a perder la riqueza que habían acumulado en más de una década de ejercicio del poder a su libre albedrío y placer. Temen perder fama y fortuna, y terminar arrastrados ante la justicia a pagar por los crímenes cometidos. Tal como hicieron con gente como Arce Gómez e incluso con gente inocente.

El socialismo del siglo XXI fue diseñado como una aventura sin retorno. Quienes entran a la misma no tienen opción de salida. Un estilo mafioso asimilado a métodos fascistas. De ahí el afán por llevar a sus líderes y personas de gravitación a ser partícipes y beneficiarios del gigantesco negocio de la corrupción, como método de enriquecimiento personal a costa del saqueo del Estado. Así como en la comisión de crímenes de lesa humanidad contra opositores y disidentes. Tal como se puede colegir de las palabras del Ministro de Gobierno, “…la suerte está echada”, poniendo en evidencia que no tienen otra salida que la del enfrentamiento con el país. Habían ya quemado las naves del retorno. Están pues en la tesitura de los Maduro y Ortega, alentados por la idea de que si estos han logrado sostenerse en el poder contra la voluntad de sus pueblos, ellos también podrían hacerlo y con ventaja por la mejor situación económica del país en comparación con Venezuela o Nicaragua. Saben que cuentan con las FFAA de su lado, al tener de socios a sus altos mandos, pero saben también que hay descontento en sus filas, y lo mismo con la policía. Saben que pueden movilizar a sus adherentes y funcionarios, pero saben también que, excepto los cocaleros del Chapare, estos no arriesgarán la vida por defender a Evo Morales y su corte de corruptos.

Pero, no perdamos de vista que los verdaderos dueños del “proceso de cambio” están en el gobierno cubano, y que serán ellos los que tomen las últimas decisiones sobre la suerte del régimen. Tampoco, que para la oligarquía cubana el control del estado boliviano es asunto de supervivencia. Por lo que no dudarán en sembrar caos y muerte en el país, tal como lo han hecho en Venezuela y Nicaragua.

Las filas populares, a diferencia del gobierno, carecen de unidad de comando. Y es comprensible, porque la movilización por la democracia y la defensa de la soberanía popular no fue organizada por partido o grupo alguno ni responde a plan concertado. La población ha salido a las calles espontánea y precariamente organizada, por cuenta y riesgo propio. Esa es su debilidad pero es también su fortaleza, porque mantiene su pureza política ajena a los intereses de las desprestigiadas élites partidarias del país.

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Ahora, a estas alturas de los hechos, la gente se esté preguntando, ¿qué hacer…? ¿Cómo encarar la salida a la crisis? No son pocos los que reclaman perfilar una estrategia definida y hasta un plan único para enfrentar al régimen y llevar al país al triunfo… Posibilidades que sin embargo chocan con la diversidad de intereses y puntos de vista de los diversos grupos, plataformas, partidos, regiones, ciudadanos sin agrupación… que está protagonizando la movilización.

Aún así, creemos que la respuesta como la salida a la crisis saldrá tal como viene dándose el proceso, de la compulsa efectiva de las fuerzas morales y físicas en juego: las del gobierno narcosocialista y las de la población boliviana en defensa de su soberanía y libertad. A estas alturas, la población, a pesar de sus diversos puntos de vista y el afán del gobierno de hacer ver que todos andamos detrás de Carlos Mesa y sus intereses, confluye ya hacia un objetivo: frenar al socialismo del siglo XXI empeñado en instalar una dictadura cubana en el país, y así evitar que el país caiga en el abismo como Venezuela bajo el dominio de la oligarquía socialista de la isla.

En este marco por la intervención de la OEA y la Comunidad Europea, viene destacándose la auditoría al proceso electoral del 20 de octubre, como recurso de salida y solución a la crisis política.

Creemos que se impondrá este afán, no sólo por corresponder a la iniciativa de estos organismos internacionales, sino también porque los del MAS, según se entiende, abrigan la esperanza de poder manipular el examen, como hace habitualmente con lo que no puede conseguir por fuerza y legalmente, corrompiendo. Y, porque para las fuerzas democráticas es muy difícil encontrar argumento para oponerse a la misma. Pues de hacerlo estarían reforzando las argucias del régimen socialista alegando inocencia. Cuando lo que conviene es arrebatarle todas las banderas de las que se ha valido y aún se vale para engañar a la opinión pública nacional e internacional.

Por lo que, asumiendo esta proyección real, lo que en el momento le cabe al pueblo movilizado es cuidar que tal trabajo de auditoría sea apropiado. Que sea del todo objetivo, imparcial y capaz de llegar a establecer sin lugar a duda el fraude.

¿Es posible lograr esto? Si evaluadas las posibilidades por los actores centrales de la movilización popular, se ve que es posible técnica y políticamente, vamos a la auditoría. Y volvemos a derrotar al sátrapa de los cubanos. Avanzaremos así a un nuevo episodio de las luchas populares por la democracia y la libertad. Los resultados de la auditoría pondrán en evidencia la conducta fraudulenta del Gobierno y el Tribunal Electoral. Lo que le abrirá al pueblo nuevas opciones para triunfar.

Ese será el momento de definir la anulación de las elecciones o ir a la segunda vuelta, a nuevas elecciones o lo que convenga. El momento actual está todavía para acumular fuerzas y sostener en ascenso la movilización.

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