En el sendero luminoso de Cuba…

En qué momento se jodió Venezuela, cómo fue que entramos al mismo baile los bolivianos. Y sobre todo, ¿por qué o cómo?

Fue que Cuba se puso de paradigma de la construcción de un buen futuro para los países latinoamericanos. La oligarquía cubana encabezada por la familia Castro arribó a la idea de aprovechar de la riqueza petrolera de Venezuela para seguir sosteniendo su insostenible sistema económico, y el poder. Vieron que esta riqueza y otras similares de los países de la región podrían reemplazar la subvención perdida con la caída de la URSS (1992) y hasta posibilitarle una nueva primavera a la alicaída revolución socialista.

Así fue que preparó planes y libretos, sondeó potenciales líderes operadores en la región –entre ellos nuestros  Evo Morales, Felipe Quispe, Cristina Corrales–, hizo preacuerdos y acuerdos, alianzas… Logrado el poder en Venezuela y encaramado el coronel Hugo Chávez, empezó el actual episodio histórico latinoamericano, en el que los pueblos se ven obligados a pagar con su pobreza y sufrimiento el resurgimiento de la familia dictatorial Castro.

El artículo que comentamos, de Luís Enrique Ball, hace un recuento preciso de la ruta seguida en este proceso de ascenso de la izquierda llamada “socialismo del siglo XXI”. Únicamente faltó exponer el concurso del narcotráfico concebido como parte de la estrategia de la lucha antiimperialista y fuente de recursos financieros para la movida. Omisión que puede deberse a que el artículo se publicó en el 2013, cuando aún no se había dado evidencia de la cercanía del narcotráfico con los líderes de la Venezuela socialista.

“Cómo Venezuela se convirtió en un Estado totalitario comunista”

POR: LUIS HENRIQUE BALL – DIC 17, 2017 (PanamPost)

Este artículo fue publicado en diciembre de 2013 por nuestro director Luis Henrique Ball bajo un seudónimo.

 

Durante la campaña presidencial venezolana de 1998 un periodista de un gran medio internacional preguntó sin tapujos a Hugo Chávez si él era comunista. En su respuesta Chávez utilizó, cínicamente, la misma exacta frase utilizada por Fidel Castro en la Universidad de Princeton durante su visita a Estados Unidos en 1959: “Yo soy humanista”, dijo. Años más tarde, luego de lograr la consolidación del poder absoluto en sus propias manos, Chávez confesó públicamente que era “un marxista-leninista convencido”.

A lo largo de los 14 años que mantuvo el poder, Chávez llevó adelante una estrategia para introducir el socialismo en Venezuela por etapas. La primera etapa tenía como objetivo obtener el control absoluto de todas las instituciones del Estado. Así es que durante los primero cuatro años sus esfuerzos se centraron en cambiar la Constitución para adaptarla a sus planes, controlar el Tribunal Supremo, anexar comisarios políticos a las unidades del ejército al estilo soviético, y cambiar los sistemas de cedulación y de votación con el fin de asegurar su reelección en elecciones futuras a través de la manipulación del padrón electoral.

Durante esta etapa, se abstuvo de antagonizar con el sector privado. Tenía demasiados frentes abiertos y sabía que no podía enfrentar a todos sus enemigos al mismo tiempo. Así como Hitler no aniquiló finalmente a la clase media judía hasta la infame Kristallnacht, ocurrida cinco años después de haber asumido el poder, en Venezuela Chávez se aseguró inicialmente de tranquilizar al sector privado aclarando que no tenía ninguna intención de perjudicar sus intereses. Durante esta etapa el chavismo se asemejó muchísimo al peronismo.

En Septiembre de 2001, Chávez inició su Ofensiva para la Segunda Etapa de “El Proceso”, como Chávez, siguiendo los textos de Lenin, apodó esta etapa pre-revolucionaria rumbo al estado totalitario. Ese mes rompió abiertamente con Estados Unidos al exclamar que los bombardeos norteamericanos a objetivos en Afganistán eran “actos terroristas equivalentes a los ocurridos el 11 de Septiembre”.  Al poco tiempo promulgó las tristemente célebres “49 leyes” diseñadas contra el sector privado. Esas leyes eliminaron toda posibilidad de apertura al sector privado en el sector petrolero, estableció la confiscación de tierras sin compensación a sus dueños legítimos y estableció “zonas de seguridad” en vastas zonas urbanas, efectuando una confiscación de facto de algunas de las mejores propiedades inmobiliarias del país. Al mismo tiempo, inició una campaña de asedio contra los sindicatos independientes utilizando los tribunales para hostigar e incluso encarcelar líderes sindicales prominentes.

Estas acciones, como Chávez esperaba y había previsto, energizaron a la oposición y produjeron protestas y marchas pacíficas multitudinarias. Chávez estaba listo para esta reacción y los retos que representaba para su proyecto. Sin embargo cometió un grave un error de cálculo al entrar en pánico por la gran marcha del 11 de Abril de 2002. Al ordenar a sus milicias civiles armadas disparar contra los ciudadanos desarmados que participaban en la marcha, la  alta oficialidad del ejército, cuidadosamente seleccionada por Chávez por su lealtad y tendencia política, asqueada por los sucesos, decidió deponerlo. Chávez fue depuesto por sus propios Generales, y esos mismos Generales lo regresaron la poder pocos días después, luego que el sucesor apoyado por la oposición cometiera errores inimaginables que le restaron todo apoyo de la población.

El resultado fue que Chávez salió fortalecido y la Segunda Etapa del Proceso fue un éxito. Para finales de 2004 Chávez se encontraba muy cerca de controlar los “alturas dominantes” de la economía venezolana, había logrado la destrucción casi total del movimiento sindical independiente (con sus líderes presos o en el exilio) y controlaba casi la totalidad de los medios masivos de comunicación.

Pronto, sin embargo, se percató de que su imagen como sucesor de Fidel Castro presentaba un grave problema: grandes empresas multinacionales todavía estaban presentes en sectores clave de la economía venezolana y los ingresos del país eran totalmente dependientes de las ventas de petróleo a Estados Unidos. ¿Cómo podía un leninista del siglo XXI lograr fama mundial si todos sabían que en su propio país empresas multinacionales controlaban grandes sectores de la actividad económica?

Es así como Chávez comenzó en el 2008 la Tercera Etapa del Proceso. Nacionalizó las operaciones locales de las empresas multinacionales en todos aquellos sectores considerados “esenciales” por sus asesores cubanos: empresas de telecomunicaciones, minería, acero, materiales de construcción, petróleo y servicios petroleros, electricidad, gas, suministros agrícolas e incluso fabricantes de vidrio. Al mismo tiempo Venezuela firmó acuerdos altamente perjudiciales, costosos y desventajosos con China con el único propósito de desviar las exportaciones petroleras venezolanas de Estados Unidos hacia el mercado chino.  El costo fue alto, pero logró su propósito de eliminar la dependencia del mercado norteamericano.

Cuando falleció, Chávez había logrado casi todo aquello que se propuso. Una oposición mediocre y sin ninguna visión estratégica no representó jamás un reto importante. Además, como Chávez mismo se jactó públicamente, más de una vez, los había “infiltrado hasta la médula”. (Continúa…)

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