El socialismo quiere su nuevo “Stalingrado…”

Cuba y el “socialismo del siglo XXI” se juegan la vida en Venezuela. Y para Maduro y sus cortesanos perder el poder implica perderlo todo.

 

1.

En Venezuela, el socialismo cubano y su creatura el “socialismo del siglo XXI” no tiene más opción que luchar o morir. No es gratuita la afirmación de líderes socialistas que asumen estar ante una nueva Batalla de Stalingrado –la que detuvo el avance de los nazis en la Segunda Guerra Mundial y volcó el destino de la contienda–. Tampoco la apreciación de que Maduro está en una “…obstinación leninista que considera la lucha como una oportunidad para consolidar su proyecto, se rehúsa a desistir de sus planes.” (*). Escenario crítico al que contribuye el movimiento socialista internacional que en actitud de fiera herida atiza el conflicto. Y más aún los gobiernos socialistas de la región, como los de Bolivia y Nicaragua, que están viendo en la caída de Maduro su próxima caída con similares consecuencias para sus líderes.

El régimen de Maduro desprecia la democracia como la ley y está sostenido sólo por las Fuerzas Armadas, la policía militarizada, los paramilitares y las tropas cubanas. Carente ya de apoyo popular, y tal como ha dicho, el mismo Maduro, apelará a las armas en el nivel que sea necesario para defender su revolución, incluso contra el voto popular. Cosa que ya está haciendo, si tenemos en cuenta su desprecio a la Asamblea Nacional y los resultados del Plebiscito de hace una semana. Si el voto popular no le importa tampoco le importa la situación económica y aflicciones de la población, lo ha demostrado con absoluto cinismo.

 

2.

Tampoco el pueblo venezolano tiene más opción que luchar, en justa defensa. Y no tiene más opción porque no puede, ni podría, ver sin aflicción ahondarse las miserias en las que le ha sumido el régimen, sin atisbo alguno de mejora. Cómo podría un padre o una madre ver impasible el hambre acosando a sus hijos, la muerte diezmando a sus enfermos por falta de medicamentos… pisoteados sus derechos más elementales, asesinada su juventud, consciente del riesgo de ver su país convertido en otra Cuba a corto plazo. El pueblo venezolano está en un callejón sin salida, hasta ahí lo han llevado, tiene que luchar y lo está haciendo.

 

3.

El proyecto de dominio regional llamado “socialismo del siglo XXI” viene concebido, desde Cuba, como una nueva primavera para el socialismo capaz de triunfar ahí donde ha fracasado el socialismo clásico. Posibilidad asentada en la disponibilidad de enormes recursos financieros proporcionados por el petróleo venezolano y el narcotráfico. Con los cuales florecería la economía socialista cubana, incapaz de sostenerse por sí misma. La colusión de estas dos fuerzas (socialismo y narcotráfico) crea un escenario que sale de los marcos habituales de la política exacerbando las posiciones y agresividad del régimen de Maduro.

 

4.

La intervención militar externa en el escenario venezolano parece poco probable. Aunque no se la puede descartar, para cuando el régimen socialista masifique la represión y el asesinato de la población, y ahonde la recesión económica llevando a la población a un gigantesco desastre humanitario. Lo que vendrá necesariamente si el proceso de degeneración y anomia social y el enfrentamiento no sean frenados. Lo que se ve muy difícil. Quién cederá, el pueblo no puede hacerlo, y Maduro no quiere ni puede hacerlo. Y la guerra civil como escenario de la intervención militar extranjera (la cubana ya está presente y en acción) no está descartada.

 

5.

Es ahí que cuenta la acción del gobierno de los EEUU dejando de importar el petróleo venezolano. Quitándole así los recursos financieros que han alimentado el socialismo del siglo XXI y sostienen aún a Maduro en el poder. Los temores de algunos por esta medida punitiva de Trump:

<<Castigar a la industria petrolera venezolana sería aún peor. Impondría un sufrimiento significativo a los ciudadanos, muchos de los cuales ya padecen ahora una extrema necesidad, además de provocar quizá una crisis de refugiados. Maduro y su círculo interno continuarían comiendo bien y usarían las sanciones de Estados Unidos para fortalecer el argumento principal al que recurren para explicar el desastre de su gobierno: Estados Unidos y otros poderes imperialistas están involucrándose en una guerra económica contra Venezuela.>> (*)

Son temores que llegan tarde. Esto que temen ya está ocurriendo y seguirán.

 

6.

Y la ruta en la que está el régimen socialista de Maduro es camino seguro al desastre. Porque no podrá hacer funcionar una economía plagado de corrupción desatando deficiencias extremas en la administración pública y las empresas del estado, como PDVSA. La misma situación a la que había llegado la economía de la URSS en vísperas de su debacle.

Cuba a inicios de la revolución socialista estaba en otro escenario. Hoy ya no existe el país padrino de la revolución mundial dispuesto a invertir grandes sumas de dinero para desatarla y sostenerla, la URSS. Ni Rusia ni China querrán arriesgar sus intereses económicos en una guerra por salvarle el pellejo a Maduro, ni siquiera a los Castro. Tampoco Corea del Norte que tiene sus propios problemas y limitaciones.

El socialismo no tiene ya lugar en el mundo. No en estos tiempos. Y la decisión gringa de dejar de comprarle petróleo a Maduro no podría tener los efectos que teme David Smilde:

<<…Una medida como esa también animaría a los vecinos de Venezuela a rodearla de solidaridad y podría convertirla en un estado satélite de Rusia. Muy posiblemente las sanciones económicas de Estados Unidos apuntalarían el chavismo en Venezuela durante los siguientes 55 años, como lo hicieron con el castrismo en Cuba.>> (*)

 

(*) Cit. David Smilde: “Cómo evitar la guerra civil en Venezuela”, 26-07-17).

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