“El Pueblo tiene sed, y no encuentra qué beber…” (Ubaldo Flores B.) ¿Programa? Qué dice Samuel Doria Medina al respecto

Por Walter Reynaga Vásquez/…

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El líder de Unidad Nacional (UN), Samuel Doria Medina, este miércoles planteó cinco puntos, para, “Modernizar Bolivia.” Planteamientos que comentaremos puntualmente:

1.

<<“Acabar con la impunidad y la corrupción, todos los jueces y fiscales a su casa, se acabó la fiesta. Justicia para todos”. Y substituirlos por profesionales probos, que manejen la justicia de manera objetiva e imparcial.>>

Todos los candidatos de las últimas dos décadas han prometido acabar con la corrupción en el gobierno y la administración pública. Ya en el gobierno han creado ministerios, vice ministerios, zarinas anticorrrupción, Comités de Vigilancia, Control Social, Juntas Escolares, Concejos Municipales, y más. Pero la corrupción ha seguido prosperando imparablemente, hasta alcanzar hoy con el Movimiento Al Socialismo espectaculares cotas. A pesar de que todos estos llegaron al poder dando convincente imagen de honestidad, voluntad y seriedad al  ofrecer su lucha contra la corrupción.

De ahí que cabe preguntar: ¿cómo, Samuel Doria Medina, hará para triunfar ahí donde todos han fracasado, desde los derechistas técnicos y bien educados hasta los izquierdistas deficientemente profesionalizados, blancos o indígenas? En la respuesta a esta cuestión está la valía del programa de gobierno.

2.

<<“Los jóvenes son el presente. Becas, bonos, capacitación tecnológica e inglés, y adelante”.  Planteó […] la masificación de la enseñanza del inglés y de tecnología para los jóvenes>>

No está mal, aunque es más un asunto de contenidos educacionales. Lo que corresponde a un programa  de gobierno está en el cómo se logrará esto. Se dirá quizás que con un buen ministro de educación rodeado de técnicos altamente calificados y maestros empeñados en su trabajo y un buen presupuesto de educación… Pero, con esto mismo contaron, al menos en el planteamiento, las dos reformas educativas últimas (la del MNR de Sánchez de Losada y la de Evo Morales) y sus loables objetivos. Y sin embargo, la educación ha seguido degradándose, y hasta niveles ridículos en los últimos años. ¿Habrá determinado Unidad Nacional el por qué fracasaron estas reformas? ¿Cómo conseguirá el hipotético gobierno de Doria Medina lo que los otros no han podido? Es en esta dimensión que entra lo requerido de un programa de gobierno. 

3.

<<“Trescientos ochenta mil nuevos emprendimientos para las familias bolivianas”. Los cuales deben ser financiados con $us 400 millones del Impuesto Directo a los Hidrocarburos (IDH).>>

Parecen estar hablando de micronegocios (ya que disponen sólo de poco más de mil dólares para cada emprendimiento). Micronegocios como los que ocupan a la mayoría de la población Boliviana económicamente activa, involucrando alrededor del 78% de las familias del país.  La propuesta tiene sentido en la medida en que genera ocupación, aunque sean sólo emprendimientos de mera supervivencia, por la escasa productividad correspondiente a lo exiguo de su capitalización. En los que el empleo será por fuerza precario, de salarios bajos, carencia de seguro de salud, vacaciones pagadas, indemnización y jubilación…

La realidad suele imponerse por encima de las determinaciones del gobierno bienintencionado. Así de hecho en el sector de los micro negocio los sueldos están muy por debajo del “mínimo nacional” determinado por el gobierno del MAS. En El Alto la gente se emplea hasta por 800 Bolivianos al mes y en muchos casos trabajando hasta por 48 horas por semana. ¿Plantea UN consolidar y ampliar una economía precapitalista artesanal?

Es más, ya en varios gobiernos anteriores se dieron propósitos y planes similares. Lo último, el FONDIOC de Evo Morales y el Fondo de Desarrollo Campesino  (FDC) del gobierno del MNR de Sánchez de Losada. Experiencias que bajo el lastre de la corrupción y la incompetencia burocrática nunca pudieron alcanzar sus metas. ¿Cómo logrará Samuel Doria superar los problemas que llevaron al fracaso estas experiencias en la administración de su fondo de 400 millones Dólares? Esa es la cuestión.

4.

<<“Seguro gratis para enfermedades graves como el cáncer”. Un seguro de enfermedades graves, como el cáncer y la diabetes terminal, […]. Este seguro se financiará con los 300 millones de dólares que se ahorrará del gasto estatal actual.>>

En la misma línea del populista Evo Morales que habla de seguro de salud universal gratuito. El problema no es sólo de dineros para financiarlo, que ya es un gran problema. Pesa el hecho de que los servicios públicos de salud en Bolivia tienen ya una calidad lamentable, además de ser insuficientes para atender a toda la población involucrada. Su calidad es aún más lamentable, al estar a cargo de entidades públicas trasminadas de corrupción. Tal como refieren reiteradas denuncias de carencias de insumos y medicamentos, insuficiente personal médico, servicios deficientes, insuficiente infraestructura y equipamiento, etc.

¿Cómo hará el régimen de Doria Medina para salvar al sistema público de salud de la corrupción y sus efectos? Males que fácilmente pueden echar por tierra el seguro contra el cáncer que propone. Esto es lo importante. Es sobre esto que tiene algo que proponer un programa de gobierno.

5.

<<“El Alto y Cochabamba serán centros de exportación de productos de alta tecnología”. Esto se logrará con las mejoras educativas ya prometidas a los jóvenes y con apoyo directo a la incubación de empresas tecnológicas. Además, se establecerá un IVA cero a la tecnología y un serio programa de innovación.>>

Cierto, El Alto y Cochabamba… y Oruro como Achacachi o Cobija podrían ser exportadores de “alta tecnología” o de cualquier otro producto. Hasta ahora no lo hacen. Y si lo hacen, como Cochabamba, aunque todavía en pequeño, no es por el apoyo del gobierno ni por las virtudes del sistema educativo. Esta ciudad valluna lo hace por la iniciativa privada, que se manifiesta y avanza a pesar de la ideología socialista dominante y las trabas que pone el gobierno a la actividad empresarial, llevado por sus afanes estatistas. El Estado y sus empresas sólo saben exportar recursos primarios, y con muchas deficiencias, a pesar de sus varios planes de industrialización.

Doria Medina, como buen socialista cree que sólo el estado puede impulsar el desarrollo o ser actor del desarrollo. Cuando la experiencia de la humanidad y el país dicen lo contrario. A estas alturas de la historia debería sopesarlo. Al efecto, citamos la brillante frase del economista liberal argentino Juan Bautista Alberdi: “¿Qué exige la riqueza de parte de la ley para producirse y crearse? Lo que Diógenes exigía de Alejandro: que no le haga sombra.

 

Conclusión

En suma, en los cinco puntos de Doria Medina no se advierte una propuesta seria ni novedosa. Sólo es más de lo mismo, ideas gratas recogidas de la población, quizás, o fruto de los t’inkasos de sus buenos ideólogos, pero no producto de trabajo metódico. ¿Por dónde está el diagnóstico de los factores fundamentales de la pobreza y el atraso del país, dónde los factores de las deficiencias de nuestro sistemas de salud, educación seguridad ciudadana, justicia…? ¿Puede un galeno diseñar un buen tratamiento sin un diagnóstico del origen, o factores, del mal que sufre su paciente?

La lista de buenos deseos y loables intenciones no constituye programa de gobierno. Menos cuando se pone al gobierno como el actor central de su ejecución. Una posibilidad ilusa en un país cuyo aparato público tiene tradición de incapacidad y corrupción, con organizaciones mafiosas operando en sus oficinas. El programa de gobierno no puede limitarse a atender lo que la población quisiera o deseara, como el tratamiento médico no puede fundarse en la opinión del paciente y sus allegados. De ser así ¿dónde queda la responsabilidad del especialista? Y si recordaran a Karl Marx podrían advertir que están dejando de lado una faceta definitiva: la del sistema de organización determinando la posibilidad de alcanzar los objetivos, el “modo de producción”.

Los políticos bolivianos tienen que dejar atrás el estilo formulado muy elegantemente por el general Banzer: “Prometer, prometer hasta meter, después de metido olvidar lo prometido”.

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