El narcosocialista MAS, de aliado del coronavirus a víctima política de la misma

Por Walter Reynaga V…

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La estrategia de la desesperación

Si algo se ve a simple vista de los afanes del MAS y su jefe propietario, Evo Morales, es desesperación por volver al poder, cuanto antes. Dos factores les estarían impulsando en ese afán: 1) la presión de los cárteles del narcotráfico que estarían viendo perjudicados sus negocios millonarios por la falta de apoyo desde el gobierno, como con el MAS en el poder; 2) el riesgo inminente de que se destapen y se enjuicien sus millonarios actos de corrupción y crímenes como la quema de la Alcaldía de el Alto asesinando a 6 personas inocentes o el asalto al Hotel Las Américas, Huanuni, asesinato de Analí Huaycho… lo que llevaría tras de rejas a toda la élite dirigente del MAS, que perderían sus fortunas mal habidas; 3) la presión de los jefes del “socialismo del siglo XXI” afligidos por el sostenido retroceso de su dominio en la región y la insostenible situación de la economía de Cuba; y, 4) el saber ya a plena conciencia de que el MAS, Evo Morales, nunca más ganarán elecciones en Bolivia.

La solicitud de elecciones prontas es sólo una argucia más de las que utilizan como esa de que el coronavirus es un invento, que no existe o es obra del imperialismo, o su ridícula proclama “por la vida y la salud”, cuando en los hechos demuestran que esto no les importa nada.

La mentalidad fascista del Movimiento Al Socialismo

Esto explica la estrategia del MAS en el momento, sumado a la tradición de violencia y presión de fuerza que vienen cultivando desde hace décadas, bajo la orientación del populismo y el estilo delincuencial propio del narco. Y es que Evo Morales no sabe hacer otra cosa como acción política, que imponerse a la mala: “Yo le meto nomas… y que después lo arreglen los abogados, que para eso han estudiado”.

“El tiro por la culata”

Lo que no están advirtiendo los jefes narcosocialistas es que así como van avanzando rearticulando sus fuerzas movilizando grandes recursos financieros –que estarán saliendo del narco y del botín masista logrado en 14 años de cosecha de diezmos, quinciños, coimas—y ganando calles y caminos… destruyendo ornato público, arriesgando a la población a sufrir un incremento explosivo de la pandemia, despreciando la vida y la salud del pueblo que dicen representar… del mismo modo y en la misma proporción cosecharán el miedo de la población transformada en repudio definitivo.

La política tiene en la ideología su principal escenario, y es en este terreno que el MAS vino perdiendo desde hace años a la vez que desde el poder se imponía por la fuerza y el engaño sobre la población aplastando sus derechos con cinismo alevosía y ventaja. De ahí provinieron las fuerzas morales que impulsaron a la población a sostener una lucha sacrificada de un mes en las calles para decirle a Evo Morales ¡Basta! Hasta ponerlo en vergonzosa fuga. Y es que la política, aunque no lo parezca, es un asunto moral. Y es ahí que va perdiendo el MAS conforme más moviliza a sus amenazantes huestes.

De ahí que de aliado estratégico de la “pandemia china”, pasará a ser su principal víctima política. Lo veremos en las elecciones.

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