El milagro chino es el milagro de la economía de mercado: libertad económica para comprar y vender así como para producir

Y fue la primera década de la revolución agraria liberal de 1978 la que mejores frutos dio sacando de la pobreza a más de 110 millones de personas por año. ¿Cómo fue esto? El gobierno comunista dijo a los campesinos: a) que ya no son empleados de las Comunas, que estas dejaban de existir; b) que la tierra seguiría siendo del Estado; c) que la gente era ya libre de trabajar o no la tierra y que el estado podría alquilarles la misma, darles a crédito semilla, así como herramientas y maquinaria para cultivar lo que prefieran; y, d) que el Estado les compraría su producción a precios convenidos antes del año agrícola, pero, que también podrían venderla donde quisiera.

“El Gobierno de China se ha comprometido a terminar la tarea, con el objetivo de reducir la pobreza rural a cero para 2020. Las autoridades manifestaron por primera vez el compromiso en las Naciones Unidas en 2015, y lo han reiterado en ocasiones oficiales posteriores. Pero cumplir esa promesa –que hoy implicaría mejorar el bienestar de unos 45 millones de personas, el equivalente a la población entera de Sudán– tendrá importantes costes.” (Hannah Ryder: “¿El fin de la pobreza en China?” El País).

De esto y más nos habla el artículo de Manuel Sánchez Gonzales.

“El progreso social de China”

(Extractado de: El Cato-Manuel Sánchez Gonzales)

<<El resultado social de las reformas ha sido espectacular. La proporción de indigentes, según la Línea de Pobreza Internacional de 1,9 dólares de consumo diario, pasó de 88 por ciento en 1981 a 2 por ciento en 2015 [otros datos hablan del 10%]. En ese lapso, más de 800 millones de personas superaron la miseria.

Una característica de la mejora en el nivel vida de China es que ha dependido de los cambios económicos y no de programas de alivio a la pobreza. Si bien en años recientes se han introducido algunas medidas para atenuar la pobreza, especialmente la de los migrantes rurales, éstas no han representado la clave del éxito en la transformación social de esa nación.

No existe un modelo de desarrollo económico único que sirva de receta a todos los países. El sistema político y la idiosincrasia de China hacen particularmente riesgoso tratar de trasplantar sus políticas a otras latitudes.

No obstante, una lección válida para cualquier economía es la necesidad de reconocer el poder de los incentivos. La experiencia de China recuerda que no es el tutelaje gubernamental sino el empoderamiento y la iniciativa de los individuos lo que, en última instancia, les permite mejorar su condición.>>