El irracionalismo hegeliano como fuente de los sofismas del marxismo

Por Walter Reynaga Vásquez./

Hegel no vio que el puro ser aun careciendo de determinaciones: es. Mientras que el no ser, simplemente: no es.

 

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Inmanuel Kant: “la madre del cordero”

 Veamos… dice Kant que su Crítica “no es una crítica de libros o sistemas. Sino de la propia facultad de la razón en general (…), la determinación de sus fuentes, su extensión y sus límites” Y en ese propósito llega a establecer que los juicios del saber científico (“sintéticos a priori”) tienen la universalidad y necesidad (que no tendrían si sólo tuvieran origen en la experiencia), por obra de “una fuente especial del conocimiento, es decir , una facultad de conocer a priori” (el sujeto) que se da a través de las formas a priori de la sensibilidad (tiempo y espacio) y los conceptos puros del entendimiento.

Este estilo de abordar la solución de los problemas de explicación de la ciencia funda el idealismo alemán. Porque pone al sujeto y sus atributos en el centro del escenario del saber, como su factor definitivo. Porque, dicen, es quien aporta la universalidad y necesidad del conocimiento científico, lo más valioso en él.

Es de esta condición del sujeto que parte Hegel, a través de Fichte y Schelling, para terminar absorbiendo incluso al objeto (la naturaleza dada a la sensibilidad) en el sujeto. Influencia que Hegel reconoce explícitamente: “La independencia absoluta de la razón es desde Kant el principio esencial de toda filosofía y una de las creencias universales de todos los tiempos modernos”. De este modo, resulta que todo es idea, incluida la realidad externa, el objeto. Un punto de vista que muchos creen concordante con la física cuántica, en el supuesto de que el observador determina la realidad estudiada. Una apreciación que Carlos Sabín rebate: “Contra el observador. En física cuántica, el observador no es un señor que mira”, 2018)

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¡Cómo explicar lo no explicable!

En este punto, irrumpe la necesidad de explicar la diferencia, evidente entre las cosas, empezando por la diferenciación de objeto y sujeto, así como la generación y mutación. Explicar, cómo el Absoluto, que es idea, cosa única, deviene en diversidad (el objeto de estudio de la “filosofía de la naturaleza”).

Explicar racionalmente que lo único (“la identidad de la idea y el ser”) se traduce en lo múltiple y diverso. Cuestión donde irrumpe la dialéctica como recurso que, “superando la lógica” (contra el principio de identidad), daría cuenta del desarrollo, rebasando las limitaciones del entendimiento fundado en la lógica tradicional.

Esto es, la dialéctica como atributo de “la razón”, que establece que cada concepto lleva su opuesto, su negación. Afirmación y negación que se resuelven en una identidad superior. Como ilustra el pasaje que constituiría el “primer momento” según Hegel:

<<Debe principiarse por el ser puro, porque el ser puro es también pensamiento puro, ser inmediato, simple e indeterminado”. Y, en consecuencia, carente de toda determinación, igual al no ser: “El no-ser, en cuanto forma una cosa inmediata e idéntica a sí misma, no difiere del ser. La verdad del ser y no-ser se encuentra por consiguiente, en la unidad de ambos, y esta unidad es el venir a ser, el acontecer (el devenir).>>

Explicación que daría cuenta del “tránsito del ser a la nada, y de la nada, al ser”, dando explicación “racional” del movimiento. Pero…

Es ahí que está el fundamento último de la filosofía de Hegel. Y lo que patentiza su irracionalidad: que el ser es no ser, la nada ser y el ser la nada.

Cuando, bien visto el asunto, en el estricto marco de la lógica: el puro ser aun careciendo de determinaciones, es. Mientras que el no ser, simplemente, no es. Y que por tanto, no son ni pueden ser lo mismo. Como no podrían ser lo mismo el ser y la nada.

 

El lastre de la dialéctica en el afán científico de Marx

Es esta la herencia que recoge Marx, en nombre de dialéctica. La posibilidad de hacer pasar por cosa racional, lo irracional a la vez que habla de ciencia, no otra cosa que la “ciencia de la lógica” de Hegel contrapuesta a la razón y a la objetividad real. Como dice Ayn Rand, «Durante varias generaciones, la destrucción de la razón se ha realizado encubiertamente y en nombre de la razón, este es el método de Kant-Hegel-James-Dewey».

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