Dramático alegato de un marxista que olvida a Marx para arrimarse al populista Wallerstein

Por Walter Reynaga V…

El Narcosocialismo de América Latina

Reemplazando a Marx por Wallerstein, Raúl Prada en: “Sintomatología de una política económica perversa” (Dinámicas Moleculares), termina arrastrado a todo un uchúpextu conceptual, que ni el florido y erudito lenguaje instrumentado logra disimular, a pesar de invocar hasta a Heidegger –el que a estas alturas, ya en la otra vida, estará aún buscando al inidentificable: ser.

¡Para qué con tanto brinco si el suelo está parejo!

Claro que el narcotráfico es un negocio o empresa propia del escenario capitalista. Que esté al margen de la ley no implica que no sea tal.

Dice Prada: “Ningún fenómeno en el sistema-mundo es aislado”. Y claro, cuál la novedad. Es más ninguna cosa en el universo es cosa aislada, lo que no quita que sea una cosa concreta y distinguible de otras, lo mismo que la maraña de sus nexos, al menos en parte.

Si algo de extraño tiene el narcotráfico que lo distingue de otros negocios es que la ley lo ha puesto en una situación prohibida. El poder político, el estado, asumiendo roles supuestamente orientados a proteger a la gente.

De no ser la prohibición, de levantarse la misma, la producción de la cocaína y su comercio serían negocios respetables como son los de la cerveza, el vino o el tabaco. Sus fabricantes serían buenas personas y sus empresas respetables unidades del aparato productivo, pagando impuestos al estado, etc.

Todo el aparataje criminal de los cárteles de la droga no tendría lugar. Esta faceta del narco es producto de la prohibición. De ser libre su producción y comercio, no tendríamos el problema que tenemos con el “socialismo del siglo XXI”. Los socialistas no hubiesen firmado alianza estratégica con el narcotráfico. Y, Evo Morales nunca hubiese llegado al poder, ni Chávez ni Maduro ni los Kirshner… Ni hoy estarían amenazando con humillar al país sembrando terror en su angurria de poder.

No se pierda de vista lo que pasó en los EEUU con la prohibición del alcohol en las primeras décadas del siglo XX y el florecimiento de las mafias y el crimen al empuje del negocio prohibido. Ni lo que vino después cuando levantaron la prohibición, al tomar conciencia de que el remedio resultó peor que la enfermedad.

¿Culpas capitalistas o socialistas?

Lo que de malo carga el narcotráfico no tiene nada que ver con el capitalismo. Nada que ver con el libre mercado. Es más, su potenciada maldad surge precisamente de prohibir el libre mercado y la libre empresa. Del afán muy socialista de los líderes políticos, que suponiendo a la gente, pobre de entendederas, como para distinguir lo malo de lo bueno, ve necesario poner en juego su sabiduría imponiendo por ley lo que es bueno y lo que es malo.

El brutal problema del narcotráfico, que ha logrado controlar gobiernos, como es el caso de nuestro país, es un problema creado por el estado, por lo gobiernos bienintencionados. No por el mercado.

El narcotráfico, plaga del “sistema-mundo” actual no es obra del “modo de producción” capitalista, sino de los afanes que desde el poder político buscan controlar el mercado y la empresa privada. No viene por falta de ley, sino, precisamente, por obra de la ley.

Que la guerra contra el narco está ya perdida, es cierto. De ahí que la salida única sea el levantar la prohibición. Cosa que atemoriza a los grandes capos de los cárteles como a sus asociados los capos del socialismo del siglo XXI y la burocracia corrupta que vive de “combatirlos”. Porque levantando la prohibición perderían el negocio multimillonario y el poder político de los que ahora disfrutan.

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