Deberían compararlo con la vida en los países no capitalistas: socialistas, semifeudales, economías primitivas…

Quienes examinan las virtudes y defectos del capitalismo deberían compararlo con los otros modos de producción, o sistemas sociales, conocidos por la humanidad, con el esclavismo, el sistema “despótico asiático”, el feudalismo y sobre todo con el socialismo. El que fue concebido para reemplazar históricamente al capitalismo superando sus deficiencias y problemas para bien de la humanidad.

Pero, suele suceder, que los ideólogos que no ven bien al capitalismo lo comparan con sociedades ideales, sólo imaginadas. Y eso no es responsable, al menos no para un dictamen final de validez y aceptabilidad del régimen.

Quienes vivimos bajo regímenes económicos no capitalistas (precapitalistas,  socialistas y semisocialistas) sabemos bien de las diferencias entre el capitalismo y nuestras precarias condiciones de vida. Las mismas que son, precisamente, las que impulsan a millones a emigrar al mundo desarrollado (por el capitalismo) en busca de oportunidades para salir de la pobreza y encontrar condiciones de vida más dignas que las que tenemos en nuestros países (de África, América Latina, Asía…).

Lo que no quiere decir que el capitalismo sea un modo de producción perfecto. No. Ni mucho menos, cargado de problemas y deficiencias también, como habitualmente son las cosas humanas.

Y si el capitalismo tiene opciones de mejora, será sobre la base de sus cualidades mejores y no contra ellas, como pretenden los socialistas y populistas.

Foto: Carolyn Fairbairn, directora general de la Confederation of British Industry, crítica con el capitalismo. (Reuters)

“Millonarios y directivos contra el capitalismo: ‘Ha perdido el rumbo

Por Esteban Fernandez

(Extractado de: El Confidencial)

<< “El mercado nos ha fallado” Las críticas no solo provienen del mundo empresarial. La primera ministra de Nueva Zelanda, Jacinda Ardenha calificado al capitalismo de “fracaso flagrante” tras examinar los salarios de las capas más bajas y los niveles de indigencia de su país. “Si tienes cientos de miles de niños viviendo en hogares que no cuentan con lo necesario para la subsistencia, sólo puedes decir que el sistema ha fracasado”. Según Arden, es evidente que “el mercado ha fallado” a los pobres y ha instado a que se tomen medidas para que la gente “pueda tener un vida realmente digna”.

Y este es el momento en que nos encontramos. Las conclusiones que expusieron los directivos asistentes a la jornada del ‘Financial Times’, la odisea de Georgescu y las declaraciones de la primera ministra neozalendesa responden a una realidad, pero cuyo contexto que conspira para que no sea escuchadas. Hemos llegado a ese instante en que todos quienes formamos parte de las empresas sabemos no ya que las prácticas de gestión enfocadas a generar beneficios a los accionistas, dirigidas al corto plazo y vinculadas a la financiarización son injustas, provocan grandes desigualdades y trastocan por completo las sociedades, sino que ni siquiera resultan beneficiosas para las compañías. Es evidente que esto a los inversores les da un poco igual, porque cuando las cosas se tuerzan y a la firma le empiece a ir mal, cogerán su capital y se irán a otra. Pero también lo es que esta dinámica no podrá sostenerse sin más fricciones durante mucho tiempo.>>