DEBATE: Que “la muerte del capitalismo está próxima”. Que el Estado tiene que comprometerse… Pero, ¿qué entenderán estos profetas “científicos” por capitalismo?

Por: Walter Reynaga Vásquez…//

Eduardo Martínez de la Fe, en “Los científicos advierten: el capitalismo es inviable” (2018), dice que el capitalismo y las políticas liberales son inviables e insostenibles… Y, que es urgente que el estado intervenga y ponga remedios… Que el capitalismo tendrá que desaparecer, y cosas similares. Cosa antigua ¿no? Ya el viejo Marx había vaticinado el “inminente” colapso del capitalismo hace más de 150 años atrás. Que este sistema de vida se iría al canasto de la historia reemplazado por el “superior orden socialista”, con el estado haciéndose cargo de la economía…

Y, ¿qué resulto, qué pasó en realidad? Pues que nada de esto ocurrió. Que lo que sí entro en crisis y colapsó fue el socialismo, el sistema que tiene a los políticos en el poder como rectores de la economía y la vida social. Un sistema soñado que se derrumbó sobre sus propios cimientos y valores postulados arrastrando a millones de personas a la miseria material y moral configurando una gigantesca crisis humanitaria. Fue que la Revolución empezó generando hambre y así terminó:

<<Máximo Gorki encabezó un comité de búsqueda de ayuda humanitaria internacional ante la tragedia. Los Estados Unidos de América alimentaron a veinticinco millones de rusos y se estima salvaron la vida de diez millones de ellos.>> (Ángel Alayon: “Sobre hambre y política en la Unión Soviética“, 2010).

<<EL DETERIORO de la situación económica, y concretamente del abastecimiento en las grandes ciudades, ha alcanzado tal gravedad que el hambre es hoy una amenaza real para millones de ciudadanos soviéticos. En Leningrado se ha implantado el racionamiento de alimentos básicos. En Moscú, la falta de leche y de carne es angustiosa y se esperan medidas de racionamiento. La perspectiva ante el invierno es dramática. El Gobierno soviético no tiene la posibilidad de superar en solitario este apremiante problema y ha pedido ayuda a la comunidad internacional. Gorbachov, al informar ante el Soviet Supremo sobre la cumbre europea de París, resaltó la disposición de los gobiernos occidentales a prestar tal ayuda.>> (El País: “Hambre en la URSS”, 1990)

¿Estoy inventando algo? Sin embargo, pareciera que lo dicho no es cierto, que la realidad fue otra. No aprendemos, ¿no?. Que el mercado no es perfecto, seguro que así es… Pero, ¿lo es el Estado? ¿Son perfectos en sabiduría y buena fe nuestros políticos en el poder? ¿Lo fue Lenin, Stalin, Hitler, Mussolini, Mao, Castro, Chávez… que cuentan entre los que más poder tuvieron y mayor predicamento?

Habla el autor del artículo que comentamos, que “el credo liberal [que] hoy rige la economía global”. ¿Tiene acaso la China de hoy una economía de libre mercado? ¡Dónde es que en Europa rige el libre mercado! ¿En la India o Vietnam o Cuba o Nor Corea, África…? ¡Cómo es posible tanta ceguera intelectual!

¿No fue que el medio ambiente natural sufrió los peores y mayores atentados de la era moderna en la URSS y Europa Oriental, socialistas, donde mayor poder tuvieron los políticos? Entonces, ¿cómo es que ahora el Estado, los gobernantes, han de ser capaces de mejorar y enmendar substancialmente su desempeño?

¿Saben estos profetas “científicos” a ciencia cierta cuál es el impacto de la actividad humana sobre el calentamiento global?

Que las especies se extinguen, que los bosques sufre así como las selvas la depredación a que las somete la ambición humana. Claro, como que están a  cargo de los gobiernos, ¿no? En calidad de cosa pública. Como: “Propiedad de todos propiedad de nadie, responsabilidad de todos responsabilidad de nadie”. Condiciones en las que no podrían tener otro destino que la depredación en manos de gente ambiciosa bien conectada al poder político, con autoridades dispuestas a dar licencias y cerrar los ojos a condición de que les hagan parte del jugoso negocio. Que eso es lo que sucede en África y América Latina… y no sé si en Europa y Norteamérica también.

Los problemas de la economía actual, incluidos los del medio ambiente y el agotamiento de los recursos naturales… son problemas generados en los espacios donde rigen los intereses y la racionalidad del poder político. No son cosa del mercado ni de la empresa privada, como no lo son de la población.

Las vacas, que hoy se cuentan por miles de millones de cabezas en el mundo, serían también especie en vías de extinción si fueran de propiedad pública, como las ballenas, objeto de caza indiscriminada y criminal…

La propiedad privada liga las cosas a la suerte del hombre. Y si este tiene oportunidad de cuidarse, cuidará también de las cosas de su propiedad. Es más, la experiencia indica que el interés privado es superior al interés público o colectivo, lo demuestra la volcánica fuerza de la corrupción en los espacios públicos y el gobierno.

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