Cuba hoy: CAMBIAR ALGO PARA QUE NADA CAMBIE…

Por: WALTER REYNAGA VASQUEZ//

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Esa parece ser la consigna del Partido Comunista de Cuba en su afán por una nueva constitución. Esto, sin dejar de alentar la idea de copiar el exitoso modelo fascistoide de la China y así reforzar su dominio por siempre sobre el pueblo cubano.

Sin embargo, no son pocos los que esperan cambios reales de la nueva Constitución, perdiendo de vista que los socialistas en el poder pasan habitualmente por encima de leyes y hasta principios de moral en procura de alcanzar sus fines de cualquier modo.

La única posibilidad de cambio está en la recomposición de la estructura del poder. Y esto no se dará. Esto no será tocado. No bajo el dominio feudal que sobre Cuba ejerce  la oligarquía izquierdista comandada por la familia Castro. La que tiene volcadas sus esperanzas de mejores días para la economía de la isla en imitar a la China y su apertura a la economía capitalista.

Pero a diferencia, las élites socialistas de Cuba a despecho de su nueva legislación, verán frustrarse una vez más sus planes de atracción de la inversión extranjera directa. Sus astutos y medidos cambios no podrán inspirar confianza  en el empresariado transnacional. Otra cosa ocurrió en la China. Muy distinta fue la actitud del gobierno de Deng Xiao Ping, dando evidentes muestras de cambio hacia la economía capitalista así como de acogida y seguridad a los capitales y la tecnología de las transnacionales. Acciones entre las que contó de modo relevante el acercamiento incondicional a los EEUU, de espaldas a la URSS. A la que llegaron a acusar de “socialimperialismo”.

El gobierno cubano no podrá hacer esto. No, comprometido como está con la liga de gobiernos enfrentados a la comunidad internacional como son los del “socialismo del siglo XXI”, incluidos los regímenes que amenazan al mundo con la guerra total y el terrorismo suicida.

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Qué podemos esperar del futuro de Cuba

La historia enseña. Y, como viene sucediendo con los regímenes socialistas, a partir de la URSS, será la debacle de su economía el factor que marcará su destino y final. Situación que en el caso de Cuba será precipitada por la caída del régimen títere que mantiene en Venezuela y la consiguiente  suspensión de la multimillonaria subvención petrolera que recibe de este país que ha sojuzgado.

Entonces, será cuando la oligarquía socialista se verá realmente en una situación crítica e insostenible. La que podrá derivar en procesos de rectificación real promovidos desde dentro del mismo Partido Comunista, y mejor aún, en el incremento de las acciones ciudadanas contestatarias hoy arrinconadas por la represión. La crisis ira poniendo en conciencia a las masas hasta llevarlas a encararse con la dictadura.

Cuba necesita de un cambio radical. Que pasa por dejar atrás y desterrar del escenario político a sus oligarcas socialistas junto a sus trasnochadas ideas. No serán los estalinistas los que lleven a este sufrido país hacia el cambio, en procura de la modernidad capitalista, la democracia, el desarrollo y el respeto a los derechos humanos.

Y llegará el momento para que en la región, en los países víctimas del “socialismo del siglo XXI”, podamos decir: “muerto el perro, muertas las pulgas”.

<<El voto del 22 de julio —que fue unánime, según los medios estatales— surgió un día después de que los asambleístas en La Habana avalaron un nuevo gabinete designado por Díaz-Canel. La mayoría de los ministros de Raúl Castro seguirán en sus cargos.

Los analistas también dijeron que muchos detalles del anteproyecto no han sido publicados, por lo que varios cubanos y observadores se preguntan si el documento incluirá reformas que tendrían amplio respaldo, como una mayor libertad para los medios no estatales o mayores libertades para los derechos de libre asociación y de expresión.>> (NYTimes: “Cuba nueva constitución“, 2018).

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