Cuando el remedio es peor que la enfermedad… ¿Narcos y socialistas? ¡Qué hacer!

Alicia Bárcena, en una entrevista.

<<“Llegó la hora de plantearnos seriamente la legalización de la droga y de no entregarle el bono demográfico, 165 millones de jóvenes que hoy se los estamos entregando al narcotráfico en charola de plata porque no tenemos empleo ni instituciones”, dijo la secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).

“¿A quién le conviene la legalización de la droga? ¡A América Latina y el Caribe, por Dios! Porque la ilegalidad es lo que está matando a la gente”, exclamó la mujer>> (Sivia Ayuso: “Alicia Bárcena: “Llegó la hora de plantearnos seriamente la legalización de la droga“, El País).

Que el narcotráfico en la región pueda disponer de 165 millones de jóvenes implica el potencial de contar con un ejército de millones de agentes y combatientes. Si agregamos a esto la fabulosa cantidad de dinero que genera el narcotráfico: 652 mil millones de dólares (año 2017) –como 20 veces el Presupuesto General del Estado boliviano– concluiremos que los cárteles narcotraficantes, bien puede hacerse dueños de estados íntegros en América Latina y el Caribe, incluso por medios democráticos.

Una posibilidad que bien puede haberse hecho ya realidad a través de una estratégica alianza entre el narcotráfico y el proyecto de dominio regional llamado “socialismo del siglo XXI”. Aportando su perversa carga multiplicadora de criminalidad, mayor degeneración del sistema político (sumido en la corrupción), la distorsión del sistema económico y la degradación integral de la sociedad. Tal como está ocurriendo ya en Venezuela, y en camino en Nicaragua y Bolivia.

Prohibir la droga es una expresión más del afán socialista, que domina el escenario ideológico en los últimos 50 años, por meterse en la vida de las personas bajo el supuesto de que el gobierno sabe mejor que ellas, qué es lo que les conviene. Afán que ha dado lugar a una guerra entre los gobiernos y las bandas narcotraficantes que nuestros países ya han perdido a pesar de los miles de millones de dólares insumidos.

Siendo así, creemos que cabe dar un paso atrás y dejar la responsabilidad de conducirse en la vida a la persona misma y a su familia, sacando las manos del estado del asunto. ¿Por qué? Porque el remedio ha resultado peor que la enfermedad.

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