¿Cómo ganarle la carrera a “la mula del corregidor”? A Evo Morales y su fraude

Por Walter Reynaga Vásquez…

Resultado de imagen para Evo almagro y fidel

Llegó el momento de las estrategias electorales. El oficialismo la tiene clara, idiotizar a los votantes abrumando sus sentidos con propaganda masiva exponiendo la “maravilla de sus obras” y a Evo Morales como a su “genial líder”. Pondrá en el muestrario, bien maquilladas las obras no tan malas, mientras oculta las malas y atribuye a “las mentiras” de la oposición lo peor de su rostro político: la epidemia de corrupción que ha enriquecido a los masistas, sus trajines con el narcotráfico, el fracaso de las empresas estatales y la crisis económica ya desatada afligiendo a las masas.

La estrategia del MAS

El MAS no irá en procura de ganar apoyo entre los opositores y disidentes. Sabe que la polarización del electorado no da para eso. Sabe bien que la masa votante del país se ha dividido entre, por un lado, los beneficiarios del poder junto a la masa ignorante que cree en la propaganda oficial, y por otro, la mayoría de la población para la que el régimen constituye un peligro para su familia como para la patria, sentimiento traducido ya en odio en muchos casos. Por lo que los esfuerzos proselitistas del régimen van hacia ese 20% dubitativo (según encuestas) que aún no ha decidido a quién votar. Y, al fraude.

¿Y los candidatos opositores, qué podrían hacer?

Veamos sus opciones.

  1. Arrebatarle al MAS el apoyo de sus simpatizantes, demostrándoles que ellos, antes que Evo Morales y García Linera, son la verdadera izquierda, la que representan al verdadero socialismo, y no los afanes espurios del MAS calificado de “capitalismo salvaje”, “narcogobierno…” No llegarán lejos. No podrán conmover la embotada sensibilidad del ejército de funcionarios públicos masistas y la multitud de sus arrimados, ni a las masas ingenuas idiotizadas por la masiva propaganda del gobierno bien financiada con la plata de Estado. El MAS no soltará gran cosa de ese 30% que le atribuyen las encuestas.
  2. Acumular fuerzas opositoras por medio de alianzas con líderes de organizaciones sociales, sindicales, vecinales, agrupaciones de ciudadanos, plataformas, pequeños partidos… Es el método que están privilegiando las candidaturas de Mesa y Ortiz, afanados en firmar ante los medios sus alianzas. Tampoco llegarán lejos, y hasta puede salirles contraproducente. Porque este tipo de líderes sociales, al margen de oponerse a Evo Morales en defensa de la democracia, no busca otra cosa que poner sus nombres en la lista de candidatos a parlamentarios, y en buen lugar. Cuando vean que no están en las listas tal como querían, se resentirán pudiendo incluso contraponerse militantemente a sus aliados desdeñosos. Es más, estos líderes suelen no arrastrar a más de media docena de seguidores además de sus parientes cercanos. No exageramos, ¿a cuántos podrían convocar personalmente, incluso, los capos de la COB?
  3. La unidad de los candidatos de la oposición, reclamada por muchos. Se ve difícil. ¿Cómo decidir en torno a quién unirse? A la hora de las negociaciones, todos, desde Mesa hasta el último, se las darán de los mejores candidatos de unidad. Lucharán hasta ganar, o sabotear la unidad alentados por la aflicción de sus seguidores cercanos que ya acarician sus nombres en las listas de candidatos “en franja de seguridad”. ¿Y los dineros aportados en procura de puestos, ya invertidos en la campaña, quién los devolverá? En este escenario, si algo es posible, es la unión entre los dos candidatos con mayor convocatoria, y en términos, derechos y partes establecidos según lo que indican las encuestas. Lo que no estaría mal. Equivaldría a adelantar la unidad de la segunda vuelta. Pero, ¿tendrán conciencia como para eso?
  4. Romper el paisaje electoral, alborotar el charco, revolverlo, revolucionar el escenario político electoral. Seguir la ruta de quienes empezando casi de nada han logrado ganar elecciones apelando a la inteligencia y sentimiento de las masas populares decepcionadas de los habituales partidos y caudillos y sus mañosos discursos. A los candidatos outsider les ha ido bastante bien en los últimos años, llegando a ganar elecciones en muchos casos (Trump, Bolsonaro, López Obrador, Zelensky..).

Pero, en Bolivia y en esta coyuntura, no va tanto un candidato outsider, que además no se ve, como una propuesta programática outsider. Que es lo que el pueblo está esperando, asustado por lo que viene con el socialismo (puesto en vitrina en Venezuela) y amargado por tener que  volver al “neoliberalismo”.

Este es el factor que puede hacer la diferencia, no sólo acumular el apoyo de la masa opositora, sino incluso arrinconar a Evo Morales poniendo en evidencia su mala fe. Es en esta perspectiva que cuenta el programa de gobierno. Uno capaz de llegar a la inteligencia y sentimiento de la masa votante. Un programa para luchar contra la corrupción, que industrialice al país y genere puestos de trabajo, que mejore la educación, la salud la seguridad ciudadana y la justicia, que frene el narcotráfico, que nos saque de la pobreza… Claro, sabemos ya que todos los candidatos prometen esto y más. Y, que luego no pasa nada. Pero, por eso mismo, la propuesta que haga la diferencia tendrá que ser captada como algo nuevo y distinto. Como algo que ciertamente puede llevarnos a tales metas. Dar imagen de no ser más de lo mismo, mera promesa electoral demagógica, puesta para ganar votos y luego olvidar. Sino algo serio y distinto.

Hasta ahí bien, aunque nada nuevo. Pasemos a considerar lo más importante: a) que lo concreto de la propuesta programática sea percibido fácilmente como algo desusadamente factible, realizable en función de lo que promete; y, b) dar públicamente prueba fehaciente de la calidad de los candidatos proponentes como gente confiable y capaz de cumplir efectivamente con el programa, por ser personas de calidad ética diferente, políticos de otra hechura y vocación. Lo que no se logrará sino presentando hechos. Cosas que den fe de ello a la luz del día. Es aquí que está lo central de la estrategia en procura de un gran desempeño en las elecciones próximas. Y es perfectamente factible.

Que no se ve por ningún lado este tipo de programa de gobierno. Cierto. Lo que vienen diciendo los candidatos, en calidad de propuesta electoral, sólo es más de lo mismo, o palabra hueca como la propaganda de Patzi. Es ahí que cuenta nuestro Programa Social Libertario, que para esto ha sido trabajado.

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