Comerciar: una necesidad y un derecho humano. El mercado, donde la gente toma decisiones según sus intereses en libertad

Por Walter Reynaga Vásquez…

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La sociedad humana existe en el intercambio de recursos

El intercambio conforma la sociedad humana, haciendo fluir recursos de todo orden entre las personas. Bienes y servicios materiales y espirituales que la gente requiere para sobrevivir y desarrollarse. Es el comercio conformando sociedad, desde la familia como unidad social básica hasta los grandes conglomerados como son los países y la humanidad toda. Escenario básico de la realidad humana del que el mercado es su expresión más lograda y aceptable.

El intercambio tiene tres formas básicas: 1) el intercambio decidido por las mismas personas involucradas; 2) el decidido por la autoridad política o religiosa; y, 3) el intercambio determinado por los genes humanos, propio del seno familiar. Formas presentes en toda la tradición evolutiva e histórica de la humanidad, que en el escenario moderno alcanzan sus mayores niveles de realización. El intercambio voluntario en el libre mercado propio de la economía capitalista, y, el determinado por la autoridad, en los planes de desarrollo económico del gobierno socialista.

Los ideales del socialismo marxista prevén una humanidad de economía centralmente planificada, racionalmente conducida por gobernantes con vocación de servicio a la sociedad. Un escenario en el que el mercado sale sobrando. Criterio bajo el que se desarrollaron políticas dirigidas a eliminar al mercado como algo perteneciente el repudiado capitalismo. El régimen destinado a ser superado por el socialismo revolucionariamente.

No lograron hacerlo. Los gobiernos socialistas no pudieron anular y desaparece el mercado a pesar de todo su empeño. Las dictaduras socialistas, inauguradas a partir de la URSS (1917-1992) en el mundo, se lanzaron a fondo a conducir la actividad productiva en forma planificada, tomando previsiones en detalle sobre el intercambio: precios, destino de los productos y servicios, sobre cada cosa dónde y para quiénes, para tal o cual uso, etc.

Tuvieron, para imponer sus objetivos y planes un poder político sin límites, y sin embargo, con todo eso, no lograron desaparecer al mercado. Este sobrevivió en la marginalidad, fuera de la ley, perseguidos los comerciantes circunstanciales o habituales por las autoridades, en calidad de mercado negro, por obra del empuje natural de la población por conseguir los bienes y servicios que no podían obtener del Estado o sólo de manera deficiente.

Y eso que pasaba ya en los mejores tiempos del socialismo en la extinta URSS, China, etc. Sigue sucediendo en Cuba. Con una población que ante las deficiencias de la planificación central apelan a los tratos directos entre las personas en procura de obtener lo que necesitan. El comercio negro posibilita la supervivencia de la gente y de ese modo la supervivencia del régimen económico socialista, al cubrir las necesidades que la planificación central deja en desierto.

Bendito el comercio, que aún en medio de limitaciones y prohibiciones puede hacer llegara a las personas lo que necesitan. Tal como expresan los mismos cubanos, que han logrado abrir un canal de comercio con Haití:

<<“Tenemos un límite de 30 kilos por valija y no podemos comprar más de 12 artículos del mismo género: 12 remeras, 12 pantalones, 12 corpiños”, explica mientras coloca las prendas en una inmensa bolsa, sin detallar en las razones de esas restricciones.>>>

<<Como sus compatriotas, Yamel, que está realizando su quinto viaje a Haití, se niega a explayarse sobre el uso que dará a sus adquisiciones.

“Todo es para mí, y también para mi familia”, antes de hacer el gesto de silencio con un dedo sobre sus labios, sugiriendo que es otra la verdad.>>

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El mercado forma comunidad humana y civiliza, la planificación socialista las disgrega

El mercado puede generar sociedad, porque las decisiones que guían la compraventa (precios, condiciones, productos…) las toman voluntaria y libremente las personas involucradas, según sus puntos de vista y necesidades. Condiciones que coresponden a la realidad de la situación de cada agente de la economía y del sistema en conjunto. Las que junto al sentido natural productivo de los seres humanos, siempre en procura de sacar ventaja para mejorar sus ingresos, capacidades y condiciones de vida, llevan a la economía por rumbos efectivos hacia el desarrollo. Lo que concuerda sin más con la experiencia de la humanidad en los últimos siglos.

Una práctica y resultados de éxito que hasta el enemigo principal de la economía de mercado reconoce: “La burguesía, a lo largo de su dominio de clase, que cuenta apenas con un siglo de existencia, ha creado fuerzas productivas más abundantes y más grandiosas que todas las generaciones pasadas juntas.” (Karl Marx).

Hoy día, entre la población de Cuba y la de Haití, dos pueblos atravesando situaciones de miseria, se está desarrollando una experiencia paradigmática del comercio, bajo el impulso natural del ser humano por satisfacer sus necesidades por esfuerzo y decisión propia.

<<Pese a la inseguridad reinante en las inmediaciones del mercado, producto de enfrentamientos entre bandas rivales, Yamel pretende continuar su comercio entre ambas islas: “Cuba y Haití son una misma familia”, dice.>>

<<“Aquí no vendemos caro, pero todo es ahora demasiado caro para los haitianos: hoy la gran mayoría de mis clientes son cubanos, por eso los quiero”, afirma esta joven de 27 años.>>

Éxito ausente del todo en la experiencia socialista, que termina en un rotundo fracaso arrastrando a los países socialistas a la crisis humanitaria, pues tal como está sucediendo en Venezuela y Cuba sucedió en la URSS…

Y es que, a diferencia del mercado, en la economía centralmente planificada, quienes toman las decisiones sobre la economía, las autoridades, los gobernantes socialistas, tienen oportunidad de suplantar las necesidades e intereses y de los habitantes del país. Cosa que pueden hacer incluso cargados de buenas intenciones y hasta en la idea de reflejar los puntos de vista de la sociedad fielmente.

Es que la intermediación de los criterios, intereses y necesidades de las autoridades no puede ser anulada y estará siempre presente en la perspectiva de la suplantación. Tal como estamos viendo con horror actualmente en Venezuela, en la desaforada conducta del gobierno de Nicolás Maduro, sin desmerecer la inhumanidad de los Stalin, Kim Il Sung, Pol Pot… arrastrando a la hambruna y la masacre a millones de sus compatriotas.

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