Astuta confusión conceptual: “Capitalismo de estado”

Por Walter Reynaga Vásquez/…

Dante Pino escribe en procura de identificar los defectos del régimen económico impuesto por el gobierno de Evo Morales, al que llama modelo populista. Abunda en datos relevantes sobre sus inconsistencias y escasa racionalidad económica:

<<El modelo del populismo no es un modelo productivo, lejos está de serlo, es en la creación de empresas públicas una copia mal hecha de la Corporación Boliviana de Fomento, creada a finales de los cincuenta con el mismo criterio que esgrime el gobierno ahora de incubar empresas para luego transferirlas al sector privado. Solo que en el camino estas empresas en vez de fortalecerse operativamente y de demostrar tasas de retorno adecuadas, acaban siendo un lastre que atora al gobierno y que el sector privado no lo quiere.>> Dante Pino Archondo: “El modelo productivo del populismo”, 27-10-18).

Pero, aborda el asunto detrás de una confusión conceptual que antes que contribuir a la comprensión científica de la economía del llamado “socialismo del siglo XXI” la dificulta. Y hasta puede anular los esfuerzos empujándolos al error:

<<En la nota “El Modelo Hibrido del Populismo” afirmamos que el modelo económico del gobierno del presidente Morales, es una mezcla mal hecha del modelo capitalista de estado originado en la década de los sesenta y las medidas de primera generación constituidas en 1985 durante el gobierno de Paz Estenssoro.>> (Idem.).

Veamos. ¿Capitalismo de estado? Si algo suele desmerecer el trabajo de nuestros economistas es la confusión conceptual. ¿Puede el socialismo ser capitalismo, o ser este socialismo? Hablar de capitalismo de estado contradice al principio lógico de identidad. Y no se trata de una contradicción dialéctica al estilo hegeliano.

La naturaleza del capitalismo, como tipo o modo de organización fundamental de la economía, se define por estar asentado en el libre mercado y la empresa privada, donde las decisiones básicas de la actividad productiva son tomadas por los agentes particulares involucrados en cada caso. En tanto que el socialismo se define por lo opuesto: por la empresa estatal y el sometimiento del mercado al poder político, cuyas decisiones determina la actividad económica.

Resultado de imagen para socialismo capitalismo

Es cierto que en la realidad de los países de economía capitalista concurren empresas estatales y privadas, decisiones particulares y de las autoridades, y que mercado y plan están imbricados. Aun siendo así, no implica que sean lo mismo (como no son lo mismo varón y mujer dentro de la familia, cada uno concurriendo según su naturaleza). Sin embargo, la mezcla se precipita y define como sistema económico o modelo según la primacía de unos u otros caracteres. Así, tendremos capitalismo ahí donde prima el mercado y la empresa privada, y socialismo ahí donde prima el plan del gobierno y la empresa pública.

Entonces, los modelos con hegemonía del poder político sobre la economía, no constituyen capitalismo de estado, ni capitalismo de ninguna clase, sino, socialismo. Socialismo en distintos grados según el grado de sometimiento de la economía al poder. Desde el modelo llamado “socialismo de guerra” instaurado en la URSS por Lenin y el estalinismo, hasta las formas aguadas como el modelo que emerge de la Revolución del 52 en Bolivia, pasando por el fascismo. El mismo modelo revolucionario que sobrevive con retrocesos y avances, hasta que, retomada por Evo Morales en el marco del proyecto llamado “socialismo del siglo XXI”, es impulsado hacia el socialismo pleno, al menos en las pretensiones.

En consecuencia, los problemas de la economía del país no están en su supuesta naturaleza capitalista (“capitalismo de estado” no es capitalismo), sino, en su amplio componente socialista. Visto desde el otro lado, en la incipiente condición de la economía de mercado y la empresa privada, su marginalidad y sometimiento a la manipulación desde el gobierno. Ese es el problema y no el imaginado “capitalismo de estado”.

Y no es este sólo un asunto de afanes conceptuales o teóricos. Concurren al escenario astutos ideólogos izquierdistas que ante el rotundo fracaso del “socialismo del siglo XXI” pretenden cargarle el muerto al capitalismo. Esto es deshacerse del cadáver para salvar lo poco que queda de la imagen y prestigio del socialismo, y de la ideología de Karl Marx.

La distinción no es trivial, porque define la actitud y línea de respuesta ideológica a los problemas del país. Tema que la carrera electoral está poniendo en debate ante la necesidad que tiene la oposición de presentarle al electorado un programa de gobierno. En confusiones y aclaraciones como estas se juega la suerte de país.

Comentarios desde Facebook