Almaraz nunca fue actual… Nunca con la realidad ni con los intereses del país

Por Walter Reynaga V…

La Revolución Nacional (1952-1964) | Historia, Literatura ...

Raúl Prada Alcoreza no sale del truco conceptual “sistema-mundo capitalista” imaginado por Wallerstein. No otra cosa que la genial argucia con la que el izquierdismo continúa justificando y sosteniendo la sinrazón del repudio al capitalismo en procura de su aniquilación. Afán ya insostenible ante el rotundo fracaso de la revolución bolchevique en la URSS y los países del gigantesco “campo socialista”, que termina derruido sobre sus propios cimientos. Lo que sucede, mientras el modo de producción capitalista prospera y amplía sus espacios de acción en el planeta, llevando países de economía pre moderna y socialista de todos los continentes, razas, culturas y grados de desarrollo hacia el capitalismo con resultados de superación de la pobreza, el atraso y la disminución de la conflictividad social y política. Dando cuenta de que la revolución capitalista iniciada hace un par de siglos continúa su curso histórico. Una realidad que la misma teoría marxista permite explicar.

Bajo el concepto sistema-mundo capitalista, extrañamente, resultan ser capitalistas, no sólo los países de economía capitalista, sino también los pre capitalistas y hasta los países socialistas, como Cuba y Corea del Norte, por el simple hecho de participar del comercio mundial. Lo que, francamente, equivale a tomar vegetales por animales y viceversa.

De ahí la condición de argucia del concepto sistema-mundo capitalista, arbitrariamente  asumido como equivalente al concepto marxista “modo de producción”, configurando una astuta suplantación conceptual.

La historia de los últimos 50 años está echando por tierra las consignas más prestigiadas de las ideologías izquierdistas y las del anti capitalismo que compaginan y encuentran aval teórico en el concepto de Wallerstein que comentamos. Pues no otra cosa significa la incorporación al modo de producción capitalista de países como China, India, Singapur, Taiwán, Hong Kong, Corea del Sur, Rusia y los países del este de Europa (saliendo del socialismo), Chile, Panamá, Malasia, Irlanda, España, Islas Mauricio, Botswana, etc. Países que alcanzan el desarrollo, o están encaminados a él, superando las condiciones supuestamente impuestas por la “dependencia”, el “extractivismo”, el estar en la “periferia…”, la dominación “imperialista”, la “división internacional del trabajo”. Logro que alcanzan precisamente al asumir el modo capitalista.

Y tal como se ve, Sergio Almaraz, como ideólogo de la defensa de los recursos naturales, cae perfectamente en las filas del populismo, de supuesta base marxista, que compagina con las consignas sostenidas por el concepto sistema-mundo capitalista:

La consigna fue recuperar los recursos naturales para el país, recursos que se encontraban en manos de las empresas transnacionales extractivistas. El destino de la nación está vinculado a la posibilidad de esta recuperación. Los recursos naturales son como la materialidad vital de la formación económico-social e histórica, formación social expuesta al dramatismo de la historia de la vorágine capitalista. La dependencia es pues la tragedia del país. (Prada Alcoreza, Raúl; “La actualidad de Sergio Almaraz Paz“, Bolpress, 07-06-2020).

Lo que da evidencia de su escaso conocimiento de la naturaleza del modo de producción capitalista, no ya a través de las teorías económicas que le son afines (como la Escuela Austriaca), sino con la visión marxista, que como militante comunista debería conocer.

Pero, no fue en la defensa de sus recursos naturales ni en el rechazo a las empresas transnacionales, no por “nacionalizar” es que los países logran salir de la pobreza, sino precisamente en la ruta contraria (China da evidencia de esto). Y Bolivia, a estas alturas de la historia, se hubiera ya constituido en país plenamente desarrollado y rico de no haber entrado con la Revolución Nacional (1952). En la absurda estrategia de poner al Estado, a los políticos, como demiurgos del ansiado desarrollo.

Finalmente, Sergio Almaraz Paz como Raúl Prada Alcoreza tiene su parte de culpa y responsabilidades en la penosa realidad actual del país. En el estado de intoxicación ideológica populista en la que están sumidas las élites políticas bolivianas.